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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

La vuelta del felipismo y la última calumnia de Jiménez Losantos

Mario López
Mario López
viernes, 22 de octubre de 2010, 22:00 h (CET)
La vuelta confesa del PSOE al felipismo coincide con el ataque feroz de Federico Jiménez Losantos al nuevo hombre fuerte del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba. La imagen que da ZP con este sobredimensionamiento del legendario ministro cántabro es la del hijo pródigo que, después de vivir sus correrías sin hacer nada de provecho, vuelve al hogar paterno para cobijarse bajo su protección. El artículo que ha firmado hoy en el Mundo el incendiario charlatán Jiménez Losantos contiene suficientes argumentos como para que el nuevo vicepresidente de Gobierno le lleve ante los tribunales, por calumnias e injurias contra su persona. Jiménez Losantos asegura que Alfredo Pérez Rubalcaba es capaz de cometer cualquier delito con tal de alcanzar sus objetivos políticos. Es algo notorio que esto no es así; pocos personajes públicos pueden competir en honorabilidad con el señor Rubalcaba. Lo que, por contra, sí está sobradamente acreditado es la absoluta tolerancia del charlatán turolense a la calumnia; eso sí, siempre que el chisme le granjee una mayor cuota de audiencia. Sólo en un país como España se puede dar esta especie chusca de embaucador que, sin poseer documento alguno que le acredite como periodista y explotando hasta el hartazgo su condición de víctima del terrorismo (¡por dos tiros que le pegaron hace treinta años!), se ha encaramado a lo alto del minarete fundamentalista nacional-católico y de ahí no lo baja ni la monja enana de Amarcord. Por unas vacaciones en Miami o por una licenciatura americana para su hijo, Jiménez Losantos es capaz de confundir a la Fundación Vicente Ferrer con la Camorra; y aún le sobra estómago para pavonearse por Nápoles en compañía de Pasquale Claudio Locatelli, y presentar un libro de Ana Botella sobre el efecto malicioso de comer peras con manzanas bajo el mismísimo baldaquino de Bernini, en la Basílica de San Pedro.

A toda acción le corresponde una reacción. Y, sin duda, la vuelta del felipismo tendrá su respuesta en la vuelta del aznarismo. Está visto que aún no ha cuajado una generación joven de políticos capaces de quitarse la bisoñez de un plumazo y plantarle cara al destino sin necesidad de reiterar arquetipos que a más de uno nos producen un aburrimiento antropológico. Claro que tampoco hay un solo periodista capaz de denunciar el intrusismo de buscavidas que le dan a la húmeda cosa mala. Espero que, al menos, Alfredo Pérez Rubalcaba siente a Federico Jiménez Losantos en el banquillo de los acusados y que el juez de turno ponga al columnista de El Mundo a la sombra de la justicia.

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