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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Catalunya y sus políticos “estrella"

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 22 de octubre de 2010, 22:00 h (CET)
Es posible que los españoles que residen en otras autonomías de nuestro país se sientan, en ocasiones, desconcertados por las noticias de lo que está ocurriendo en esta autonomía catalana y puede que piensen que, los ciudadanos catalanes, estamos tan chalados como lo estuvo, hace siglos, el nunca imitado ni imitable personaje de don Miguel de Cervantes y fidalgo manchego, don Alonso Quijano. Y no es que este humilde cronista piense quitarles la razón a quienes piensan eso de que Catalunya “it’s different” porque, si es que nos queremos ceñir a lo que los políticos están maquinando en esta parte de España –que lo es por mucho que algunos resabiados se empeñen en negarlo –, no les faltan motivos para tener este concepto de nosotros y, en especial, de esta amalgama diversa, insolidaria, descoordinada y, evidentemente, incompatible entre sí, salvo en lo de querer poner en solfa esta idea descerebrada de constituirse en una nueva Andorra, dependiente de los países vecinos y sometida a ellos, so pena de exponerse a quedarse aislada entre gigantes, reducida a sus límites territoriales. Los más imaginativos, aquellos que sueñan con cuentos de hadas y que confunden gordura con hinchazón, que todavía piensan en una super nación catalana, integrada por el sur de Francia, Catalunya, Valencia y las Baleares y, por poco que se descuiden, por el propio y antiguo reino de Aragón; no consiguen llegar a comprender que, en esta crisis que estamos soportando todos los españoles, sin excepción, una de las partes de España que está pasándolo peor es, precisamente, esta región levantina que está viendo como sus industrias se van cerrando una tras otra, algunas para trasladarse al extranjero donde se las trata mejor; otras, y ¡eso duele a los más nacionalistas!, para sentar sus reales en la capital del reino, Madrid; sin que falten las que quiebran sin más, dejando un reguero de desempleados para engrosar las ya nutridas filas del desempleo.

Podríamos elucubrar sobre las causas de este desconcierto general, podríamos profundizar sobre los motivos de que, la parte de ciudadanos catalanes que aspiran a independizarse de España, haya crecido respecto a años anteriores y nos podríamos preguntar las causas de que los partidos independentistas hayan conseguido gobernar en Catalunya, por medio de una alianza contra natura, en forma de una coalición tripartita que, por ende, se ha constituido en la llave de la gobernabilidad en toda la nación. Todo tiene una explicación, todo se reduce a una sola cuestión y todo se centra en un único personaje que ha sido y es el causante de que, una situación tan anormal, se haya perpetuado durante casi dos legislaturas y de que nuestro país haya descendido desde una posición privilegiada en todos los aspectos, sean económico, social o financiero, a las catacumbas de una Europa que lucha para salir de la crisis lastrada por una serie de naciones que, como la nuestra, han preferido ignorar el peligro que se cernía sobre ellas, haciendo que priven los intereses de los partidos en el gobierno (por causas meramente de carácter electoral y de sectarismo partidario) sobre los nacionales.

Esta persona, huelga decirlo, es nuestro Presidente, el señor Rodríguez Zapatero que, en el caso concreto de Catalunya, ha sido quien les ha dado cancha a los nacionalistas, tanto de ERC, como los de ICyV. Sin que ello le pueda redimir de haber permitido que, al frente de la Generalitat, el PSC haya puesto a un personaje, a todas luces impropio para un puesto tan delicado, el inefable señor Montilla, un elemento trufado de ampulosidad y fatuidad que, como suelen ser estos sujetos, cada vez que se ha sentido atrapado por sus propios errores, ha intentado cambiar de juego y, según de donde soplara el viento político, mostrarse el más acérrimo nacionalista, propulsor del Estatuto catalán y promotor de la campaña contra el castellano en la enseñanza y en su uso corriente, como, cuando se acercan las elecciones y se siente atrapado por la caída que le pronostican todas las encuestas, no sólo del Tripartito, sino que, en mayor medida, del PSC; presentarse como un patriota español, renegar de las multas puestas a los establecimientos a los que se les obligó rotular en castellano y mostrarse magnánimo con la caja de la Generalitat, prometiendo a los jóvenes que ni estudian ni trabajan ( los famosos ni ni) un sueldo de 633 euros mensuales. ¡Inaudito! En tiempos de recesión, en momentos que debiera predicarse la moderación en el gasto, especialmente el público; en que debiera fomentar el esfuerzo y el resultar productivo, el anticiparse a la competencia internacional con una mejora de la preparación de nuestros trabajadores; la potenciación de la excelencia en nuestros universitarios, con la consiguiente eliminación de las bolsas de parásitos, que viven a costa de la sociedad ganduleando, sangrando a sus familias, creando conflictos de orden público y constituyéndose en una peligrosa casta de delincuentes, que medran a base de la venta de estupefacientes, el hurto, los atracos y robos con escalo; se nos aparece, señores, este señor Montilla, agotando los pocos cartuchos que le quedan en su canana política, para buscar acólitos premiando a los que menos se lo merecen, con una paga mensual; cuando tenemos millones de trabajadores parados que ya han dejado de percibir subvención alguna por parte de la Seguridad Social.

Pero no acaban aquí los despilfarros de la clase política catalana, que no para de pedir ayudas del Estado argumentando cláusulas de un Estatuto; cuando la realidad es que ha sido declarado, en parte, inconstitucional; pero, ni los fiscales, ni el Tribunal Constitucional ni el Gobierno central parece que hayan tomado las medidas legales para hacer que se cumpla la ley y se reformen y supriman aquellos artículos que se han declarado inconstitucionales; obligando a que se retrotraigan todas aquellas actuaciones se pudieran haber ejecutado en su cumplimiento, antes de saber que eran contrarios a la Constitución. ¿Cuánto dinero debería retornar la Generalitat al Estado? O ¿es que nadie va a hacer que se cumpla le legalidad? Puede que el señor ZP prefiera que no se hable del tema, para que se olvide y, de esta manera, por la vía de hecho, dejar incumplido el mandato del TC. Chapuza tras chapuza e irregularidad tras irregularidad, mientras en este país el Estado de Derecho se ha convertido en una expresión, sin ninguna eficacia real. Vean ustedes como, en estos mismos momentos, se está preparando en Catalunya la 5ª ronda de consultas para que, el pueblo, se pronuncie sobre la independencia de Catalunya de España. ¿Alguno de ustedes piensa que la señora De la Vega que, en anteriores ocasiones, les restó importancia a tales hechos, se va a preocupar por la legalidad de las mismas? O ¿algún iluso pudiera llegar a pensar que, el Gobierno, va a impedir tales consultas, evidentemente inconstitucionales?, ¿actuarán los Mossos para retirar las urnas, las que les han sido cedidas por la propia Consellería de Gobernación?

Ahora, fuera de tiempo, cuando ya no tiene remedio, el señor Montilla –que vio con complacencia y sin tomar medida alguna para impedir las primeras rondas de este tipo de consultas – parece decidido a mostrar su “españolidad” desautorizando la acción del Conseller de la Gobernación. Por fin parece haberse concienciado de que tales prácticas vulneran la Constitución. Pero es que, el señor Montilla, es tan incompetente que hasta ignora que en derecho “nadie puede ir contra sus propios actos” y en el caso que nos ocupa son muchos, muchísimos los actos que el presidente de la Generalitat ha llevado a cabo incumpliendo las sentencias del TSJC y de la propia Constitución, empezando por todas aquellas referidas a la enseñanza del castellano en las escuelas, a los derechos de los padres para exigirlo y a la implantación de la ley de la tercera hora de castellano. No le vale ahora querer remediar tan gran desaguisado. Las urnas dictarán sentencia.

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