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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Sabiduría de una era anterior

David S. Broder
David S. Broder
viernes, 22 de octubre de 2010, 22:00 h (CET)
LAWRENCE, Kan. -- Políticos y periodistas itinerantes saben que pueden contar con un cálido recibimiento y una estimulante velada cuando visitan la sede en la colina del Instituto Robert J. Dole de Política aquí en la Universidad de Kansas.

Cuando me llegó el turno la noche del lunes, me pareció un lugar intrigante para evaluar la etapa final de la campaña 2010. Lo que descubrí no fue ninguna sorpresa. Kansas está a punto de unirse a la tendencia nacional. La gobernación, que pasó años en manos de Kathleen Sebelius, la secretario de salud pública y servicios sociales del Presidente Obama, está a punto de volver casi seguro al Partido Republicano. El único Demócrata en la delegación de la Cámara se marcha este año y su esposa, que intenta conservar el escaño, no es probable que le suceda.

De manera que no pasamos mucho tiempo discutiendo los resultados que surgirán aquí y en toda la nación del día 2 de noviembre. En lugar de eso, Bill Lacy, el viejo operario de Washington que administra la institución, centraba el debate en la importancia para el Presidente Obama y los Republicanos de lo que se espera casi universalmente.

Como suele pasar, mi lectura en vuelo a Kansas fue la columna del New York Times Magazine el domingo firmada por Peter Baker, amigo mío y antiguo colega del Post, titulada "La educación de un Presidente". Baker ha pasado el final del verano y el principio del otoño entrevistando a congresistas y altos funcionarios de la Casa Blanca en materia de las lecciones que han sacado de los dos primeros años de legislatura de Obama. Y Baker había logrado una infrecuente entrevista de dos horas con el presidente para indagar en la propia respuesta de Obama a la pregunta acerca de la relación entre el Presidente y los Republicanos lo que queda de su legislatura.

Baker es un periodista y analista demasiado consumado para creer que las respuestas que recibió en estas entrevistas preelectorales serán tan ingenuas y tan sinceras como las que surgirán tras conocerse los resultados. Pero la mentalidad que encontró va a modelar ese resultado. La crónica de Baker ofrece el mejor testamento de la probable reacción de Obama a esta inminente derrota.

Esta es la oración clave, en la que Obama expresaba su convencimiento de que unas elecciones no deben considerarse como un equilibrio de contrarios en el que cualquier beneficio Republicano puede medirse en función de las derrotas del presidente y de su programa.

Baker escribe: "Obama me expresaba su optimismo en poder hacer causa común con los Republicanos tras las legislativas. 'Puede ser que al margen de lo que pase tras estas elecciones, ellos se sientan más responsables', decía, 'bien porque no les fue tan bien como anticipaban, y de esa forma la estrategia de responder simplemente que no a todo y cruzarse de brazos y verter críticas no les funcionó, o porque les fue razonablemente bien, en cuyo caso el pueblo estadounidense va a exigirles propuestas rigurosas y trabajo conmigo de una forma seria'".

Un Republicano partidista caracterizaría eso de respuesta que asume la derrota, pero en el entorno del Instituto Dole no estaba dispuesto a ser cínico.

Desde mi asiento, tenía delante la enorme foto mural del Senador Dole y su frecuente socio, el Congresista de Michigan Gerald Ford, secretario de la oposición en la Cámara.

Uno de ellos -- Ford -- ocupó brevemente la presidencia, sólo cuando Richard Nixon se vio obligado a dimitir. El otro -- Dole -- fue derrotado todas las veces que se presentó. Pero nadie les calificaría de fracasos políticos, porque se dieron cuenta de que la victoria se cuenta con algo más que el total de votos. Ganaron la prueba definitiva de carácter por dos motivos. No sacrificaron sus principios políticos. Y reconocieron que compartían la responsabilidad de hacer que funcione este sistema de gobierno.

Ayudó que vinieran a Washington siendo jóvenes veteranos del ejército, supervivientes de una guerra contra un enemigo implacable. Conocían la diferencia entre los Nazis, que era el mal en estado puro, y los Demócratas, que son simplemente conciudadanos americanos de opiniones políticas diferentes.

Que Obama y los Republicanos creen una atmósfera post-electoral productiva puede exigir tan apenas la recuperación del conocimiento de sus antepasados políticos. Pórtese igual que si fuera veterano y las disputas políticas actuales recuperarán su dimensión correspondiente.

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