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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Cercados por los mercados

Mario López
Mario López
jueves, 21 de octubre de 2010, 06:39 h (CET)
El cerco que los mercados están cerrando en torno a la población asalariada, en connivencia con los partidos parlamentarios y la prensa lobotomista, empieza a ser asfixiante. La sociedad va deviniendo en una especie de granja que ya ni siquiera precisa de perros que la guarden; nos bastamos nosotros solitos, los animalitos de labor, para, con nuestros miedos inducidos, garantizar la paz del cementerio en el que hemos sepultado nuestra condición humana. Placebos, chuches, juguetes y analgésicos, fabricados y consumidos a un ritmo febril, hacen el resto. La castración de la población asalariada se ha llevado a cabo con éxito. Wall Street ha alcanzado sus últimos objetivos, y, para celebrarlo, premia a sus eficientes sicarios subiéndoles un 4% la cuantía de sus multimillonarias primas. Ya solo falta sedar al material humano sobrante y ocultarlo en las taquillas de los aeropuertos, como a los niños aquellos de los que nos habla el escritor japonés Ryu Murakami en su insólita novela "Los chicos de las taquillas"; libro que con gran tino me regaló mi amadísimo hijo Nilotín de Montpellier el día de mi quincuagésimo cuarto aniversario (más de medio siglo de incredulidad y renuncia, testigo del atroz espectáculo al que nos ha condenado la bestia humana). Ocultados en las taquillas de los aeropuertos, el remanente de polvos indiferentes se hará visible solamente cuando rezume la peste de su propia putrefacción. Entonces, será recogido por los servicios de limpieza para evacuarlo de los aeropuertos en grandes contenedores, e incinerarlo después en las calderas de las enormes naves de combustión controlada de material orgánico; naves propiedad de alguna multinacional transnacional global del mundo mundial, cotizada en Wall Street.

En España, concretamente en Madrid, un millón de ciudadanos vive por debajo del umbral de la pobreza; cantidad suficiente para abastecer durante una semana las calefacciones de los chalets de la Moraleja, Puerta de Hierro y Bohadilla del Monte. Necesitamos más remanente de polvos indiferentes. Nuestra presidenta, Esperanza Fuencisla Aguirre Gil de Biedma y de Murillo, debería ir pensando en establecer acuerdos con las autoridades francesas para hacer provisión de material rumano, que ahora mismo lo regalan. El cambio climático está extremando la temperatura en invierno y los chalets son muy fríos.

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