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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Las monstruosas declaraciones del arzobispo Leonard

Mario López
Mario López
miércoles, 20 de octubre de 2010, 06:43 h (CET)
Un religioso debería saber que, al menos para él, la justicia es una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le pertenece o corresponde. Cuando el arzobispo de Bruselas, Leonard, manifiesta que el SIDA y el cáncer son las consecuencias justas de determinados actos nocivos, en primer lugar está demostrando una tremenda falta de humanidad hacia los enfermos que padecen dos de los peores males que se puedan sufrir.

En segundo lugar, está demostrando una escualidez intelectual que no cabría esperarse de su alta condición en la jerarquía eclesiástica. Nadie discute que una de las consecuencias que puede acarrear fumar es sufrir un cáncer; tampoco discute nadie que una de las consecuencias de follar sin condón puede ser contagiarse del VIH. Pero una cosa es una consecuencia razonable y otra cosa es una consecuencia justa (que pertenece o corresponde a quien la sufre). Porque ni todos los que fuman o follan sin condón resultan enfermos de cáncer o SIDA, ni todos los enfermos de cáncer o SIDA han fumado o follado sin condón.

La pertenencia o correspondencia de una enfermedad a una víctima precisa de una relación causa-efecto universal e irrefutable, y no es el caso. Por otro lado, para que exista justicia se precisa de un sujeto con una inclinación a darla y, evidentemente, no creo que exista un ser racional inclinado a hacer enfermar a fumadores y promíscuos, y si lo hubiera, sería él el que por justicia debería ser castigado. El señor Leopard ha perdido todos los papeles y el último vestigio de humanidad que cabría esperarse de él. Con todo, no es más que uno de los muchos componentes de un gremio cuyo comportamiento está empezando ya a rozar lo monstruoso.

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