Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Tanto monta, monta tanto

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
martes, 19 de octubre de 2010, 07:36 h (CET)
He sostenido y sostengo que PSOE y PP son los dos brazos de la misma bestia, y los hechos no cesan de respaldar este aserto. Nadie, salvo algunos fanáticos del PSOE que parecen tener cegado el entendimiento, desea que el actual Gobierno siga en sus funciones; pero el PP, lejos de hacer nada por terminar con el hartazgo nacional y la desesperación ciudadana por ser dirigidos de este grupo de personas que multiplican los daños con cada acto que llevan a cabo, se limita a esperar que le llegue el turno, negándose a presentar una moción de censura que saque de las Instituciones a quienes tanto daño han infligido a la población en general y a España como país.

Las guerras no se pueden ni se deben plantear sólo en base a las batallas que se pueden ganar, ni la virtud puede ser encuadrada sólo en el ámbito de lo “posible”. La honestidad no entiende de componendas ni de untos, y poco o nada importa que pudiera ser considerada incluso como una extravagancia porque todo el mundo esté corrupto: el proceder honesto es la única posibilidad de la honestidad. Dicho en ese común argot deportivo que, sin duda alguna, todo el mundo entiende en nuestro país fumbolero, hay faltas estratégicas que cortan el avance del adversario, y, aunque representa un castigo para el equipo que la ha cometido, frena, adempero, el avance adversario, dando tiempo a los jugadores del propio equipo para organizar la defensa: una batalla perdida, en fin, puede muy bien ser el primer estadio de la victoria.

El PP, al negarse a plantear la moción de censura por la que clama universalmente la población española –si es que son ciertas las encuestas publicadas por todos los medios en los últimos días-, no sólo está contraviniendo el sentir de los desesperados votantes, sino que está actuando, curiosamente, a favor de los intereses de quien denuesta tan acerbamente. Aún si no se ganara esa moción de censura y el PSOE pudiera seguir en sus trece de desbaratar lo poco que queda en pie después de seis y fracción de este nefando gobierno, quedaría un testimonio palpable de que hay todavía algo de dignidad que se opone a estos desafueros, aunque fuera a través de un acto numantino como el celebrar una batalla perdida de antemano. Pero es que, ahora más que nunca, el honor es importante, crucial, diría yo, y este acto testimonialmente suicida levantaría el ánimo de los sufrientes y haría ver a los indeseados que la batalla se va a plantear en todos los frentes y a cualquier costo. En consecuencia, no sería sólo una batalla que restañaría la dignidad de quienes se sienten injustamente gobernados, sino también un freno, siquiera sea temporal, para que siga perpetrando daños quien es considerado por más de un 75% de la población (según encuestas) como un peligro para la sociedad y para los intereses de España.

El PP, no obstante, en una actitud que más parece la del socio que espera el relevo de conveniencia (alternancia, se le ha dado por pérfido nombre) o la caída del poder en sus manos por desastre natural del adversario, permanece instalado en el seguro bunker de la crítica y la queja pero sin correr ningún riesgo, a la vez que en la inacción más ofensivamente culpable. A esta actitud colaboracionista en la que se huye del peligro de la derrota, sólo se la puede tildar de corresponsabilidad culpable por no hacer cuanto está en su mano. La mujer del César no sólo debe ser buena, sino que también debe parecerlo. No es, pues, el PP un inocente de este desastre nacional porque no haya sido él quien ha puesto en planta los enormes dolos que nos afligen, sino un cómplice necesario por holganza y pasividad, ya que con su falta de combatividad real está permitiendo que en todos los frentes la situación siga degenerando. Difícilmente mañana, sea cual sea el desastre final al que nos conduzca el PSOE, si es que termina esta ignominiosa legislatura, podrá pedir el apoyo y respaldo de los votantes, porque todos ellos sabrán, y no faltaremos quienes se lo recordemos, que en los trances de mayor peligro para los intereses de todos, el PP permaneció cobardemente parapetado en la recreativa crítica, buena para nada, pero permitiendo que los daños se verificaran.

Un solo retraso en la aplicación de las acciones descabelladas que está llevando a cabo el Gobierno, con serio riesgo incluso para integridad moral y tácita del país como conjunto, sería razón sobrada para plantear una batalla cruenta, perdida o no, y por alto que fuera el costo que esto representara. Incluso la defenestración política de algunos miembros del PP estaría sobradamente justificada, porque sería un sacrificio que evidenciaría ese supuesto amor de boquilla que tienen por el país, y que, hoy por hoy, no pasa de ser una sucesión de huecas palabras. No es el momento de reservar una dignidad no demostrada para los mítines electoralistas de 2012, ni siquiera una honorabilidad expuesta sólo verbalmente en ruedas de prensa a través de personajes de mucha demagogia que no corren ningún riesgo, sino el momento de la acción en todos los frentes, se ganen o se pierdan las batallas, de hostigar al enemigo tanto con tropas regulares y con acciones guerrilleras, de faltas de coraje, de ésas que marcan territorio, y de faltas estratégicas que frenan el avance, así como de plantear las batallas frontales necesarias, se ganen o se pierdan. Es preciso saber con indudable certeza quién del elenco político está de parte del pueblo y quién del de sus propios intereses, no importa en qué partidos militen, y es más que seguro que una acción del tipo de una moción de censura aclararía, y mucho, las ideas del electorado, porque todas sus señorías tendrían que salir de su cómoda tibieza y jugarse el tipo en esa batalla. No sólo quedarían en evidencia los que sabemos venden su apoyo al gobierno por réditos separatistas o pecuniarios, sino que tal vez nos lleváramos la sorpresa de que, si el voto fuera libre sin las obligaciones impuestas por los partidos, muchas de las señorías socialistas votarían contra ése su gobierno que está haciendo de nuestro país conjunto, esto, y quien nos está devolviendo a un escenario de venideros e irreconciliables enfrentamientos. Dicho en tras palabras: tanto monta, monta tanto, el que da como el que toma.

Noticias relacionadas

El día de…

Nos faltan días en el año para dedicarlos a las distintas conmemoraciones y recordatorios

Como hamsters en jaula

​Hermanos: estaréis de acuerdo conmigo de que los acontecimientos políticos están pasando a una velocidad de vértigo

La revolución del afecto como primer efecto conciliador

Nuestro agobiante desconsuelo sólo se cura con un infinito consuelo, el del amor de amar amor correspondido, pues siempre es preferible quererse que ahorcarse

¿Qué se trae P. Sánchez con Cataluña?

Se dice que hay ocasiones en la que los árboles no nos dejan ver el bosque

¿Nuestros gobernantes nos sirven o les servimos?

Buscar la justicia, la paz y la concordia no estoy seguro de que sea al principal objetivo de los gobernantes
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris