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El signo radiante
Víctor Corcoba Herrero
La vida se peina con la belleza del amor. El amor es el fruto de la belleza y la recreación de la mirada. Nos gana por siempre el corazón y para siempre.
No hay más verdad que la belleza embellecida de Dios. ¿Por qué eclipsar al creador de la belleza? Observar el paraíso de acordes, entusiasma a las piedras.
Lo bello nos sublima y engrandece. Desgraciado el ser humano que deshumaniza la belleza. Porque la belleza es muy superior a la vida, es la luz. Y la luz es el verso que da razón al camino.
Caminantes, sólo la belleza tiene la alegría de la eternidad. Únicamente se alcanza si Dios es llamado, si Dios está presente.
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