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Etiquetas:   Columna de opinión   -   Sección:   Opinión

Fatalismos

Alfredo Hernández
Alfredo Hernández
lunes, 18 de octubre de 2010, 06:52 h (CET)
Hay quien piensa que nuestra vida, con todo el cortejo de sucesos, están ya determinados o predeterminados. No es esa mi opinión, respeto la contraria, aunque naturalmente no la comparta.

Esto se me ocurre como consecuencia de algún comentario o de algo que te han contado. Soy de los que piensan que la suerte se te ofrece – cuando la buscas, habitualmente no aparece – a tu paso y se tiene la oportunidad de amarrarse a ella. Pero la desgracia, la mayoría de las veces, te la ganas. Y cuento porqué escribo esto:

Hace unos días, una conocida me comentaba lo frecuente que es oír: Hay que ver la mala suerte que tienen fulanita o menganito, se le mataron los padres en accidente de automóvil. ¿ Mala suerte?, Hicieron un adelantamiento suicida y se metieron debajo de un camión.

Y, otra que la ha dejado su marido. No era su marido, que se juntó con un casado con varios hijos y para colmo era un delincuente y se largó al extranjero. Pero..también lo de la hija; la hija se lió con un “ bicho raro “, que la plantó por una tailandesa. Y también, no me digas que no es mala suerte lo del chico que el otro día no vio el coche que venía de frente y le destrozó. ¿ Mala suerte? , iba hasta las orejas de droga.

Y podríamos contar sucesos y más sucesos. ¿ Que a veces te cae un marrón enorme y sin buscarlo? , De acuerdo.¿ Que hay zancadillas que no has buscado? Cierto; pero piensa en lo relatado anteriormente. Son conversaciones oídas, no inventadas:.

Quien ama el peligro, en él perece. Hay que arriesgarse, ciertamente, la vida es un riesgo. Un riesgo, una aventura que merece arrostrarse. Pero la vida en sí, no es un peligro; el peligro verdadero es nuestra libertad. Libertad para elegir, para decir sí o no. Hacer esto o hacer lo contrario. De ahí la importancia de la educación a todos los niveles. Primero en la familia- educadores de padres, tal vez hagan falta –que es la principal educadora. Después la escuela; y el estado, sólo en cuanto supervise la formación del profesorado y, naturalmente, vigile el absentismo escolar y sus orígenes, formará parte del sistema educativo. Ya de “ planes de estudio “, es mejor dejarlo.

Y en cuanto a la formación integral de los alumnos y de la población en general, una buena solución sería no hacer con el vecino lo que no quieras que te hagan.O una buena moneda de cambio: Dar el corazón, y recibir amor. Como utopía, difícil. Como humanos, realizable.

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