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Incapaces de llegar a un acuerdo para no desprestigiar el Príncipe de Asturias
Daniel Lázaro
El próximo viernes se llevará a cabo el acto de entrega de la trigésima edición de los Premios Príncipe de Asturias, pero ya no se habla de los premiados –la mayoría conocidos desde hace tiempo–. En estos días, la actualidad pasa por la lata que está dando la selección Campeona del Mundo de fútbol: la nuestra.
Como bien sabrán, ya se ha anunciado la ausencia de doce de los veintidós jugadores que levantaron el trofeo en Sudáfrica, ocho del FC Barcelona y cuatro del Real Madrid (en plena redacción de este artículo se conoció la gran noticia de que Iker Casillas, como capitán, finalmente si estará en la ceremonia). Y el valencianista Mata y probablemente Javi Martínez podrían unirse a la lista. Menos mal que Gregorio Manzano ya ha confirmado que Jesús Navas irá directo desde Lviv (donde su equipo juega el jueves partido de la Europa League) a Oviedo, antes de regresar a Sevilla. También estarán, con casi total seguridad, Llorente, Marchena, Capdevila, Cesc, Silva, Torres y Reina.
No sé de quién ha sido el problema organizativo –probablemente algo haya tenido que ver el excesivo poder que tienen los poseedores de los derechos de retransmisión en el mundo del fútbol–, pero no se puede permitir que, si se premia a un conjunto, solamente vayan unas pocas unidades. ¿Por qué? Porque nunca jamás se va a repetir un premio de tales características para ellos. Al fin y al cabo, partidos hay todas las semanas.
Asimismo, me gustaría entrar en por qué solo se habla de los héroes de Johannesburgo. En el acta del jurado se puede leer que “ha decidido, por unanimidad, conceder el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2010 a la Selección Española de Fútbol, ganadora de la Eurocopa de Naciones de 2008 y del Campeonato del Mundo de 2010”. ¿Por qué no se habla de los héroes de Viena? ¿Por qué no tienen derecho a estar Fernando Navarro, Cazorla, Palop, Sergio García, Güiza, Marcos Senna, Juanito o Rubén de la Red en el Teatro Campoamor? No digo nada de Luis Aragonés, pues éste ha sido invitado por S. A. R. el Príncipe de Asturias y estará en Oviedo.
Ya no digo que tuvieran que estar los hombres que participaron en las respectivas fases de clasificación –que por qué no–, pero al menos estos ocho deberían tener derecho propio como Campeones de Europa. En fin, solamente se puede concluir una cosa: la incapacidad de algunos para ponerse de acuerdo no ha hecho nada más que desprestigiar a uno de los premios más importantes del mundo, y quizá también a la mejor selección de fútbol del momento.
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