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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

Abucheos

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
viernes, 15 de octubre de 2010, 06:29 h (CET)
El pasado 12 de octubre, día que los iletrados conmilitones en el nacionalismo separatista de Carmen Chacón, ministra de Defensa, aspirante a presidente del gobierno de las naciones ibéricas y veraneante en el Caribe, calificaron como día del genocidio (es evidente que desconocen lo que es un genocidio), Rodríguez Zapatero, como viene siendo tradición desde que los españoles se empezaron a percatar del desastre a que nos iba a llevar a todos su gobierno, fue abucheado por los ciudadanos. Vamos, que le cayó la del oso.

Un escándalo. Intolerable. A ver si se han pensado que esto es un democracia. A legislar en contra de los abucheos. ¡Pero ya! O eso, o trasladamos el año que viene el desfile a La Habana, Pyongyang o Pekín, en donde el pueblo, mucho más educado, no abuchea a sus dirigentes. Tal ha debido de ser el pensamiento entre los de Ferraz. Los de antes y los de ahora. Porque doña Rosa Díez, a quien no le parece suficiente legislar, ha salido recriminando el comportamiento de la gente.

Y es que la ciudadanía, qué falta de educación con lo educada que es nuestra casta política y si no fíjense en la delicadeza con que, por ejemplo, Joan Tardá desea “muerte al Borbón”, abucheó al presidente del gobierno y exigió entre gritos su dimisión mientras éste, a cientos de metros del populacho, rendía hipócrita homenaje a los mismos caídos a cuyo funeral no quiso acudir.

Una falta de respeto a la bandera española, clama compungida la política del “todos somos Rubianes” ante la prensa sumisa. Rubianes quien, como se sabe, era un señor muy refinado que contó en TV3 su amor hacia la “puta España”.

Para Rubalcaba y sus muchachos, enfangados estos días entre el Faisán y el J.A.G., la pitada, que superó los decibelios de la megafonía, fue cosa de cuatro fascistas. “Pequeño grupos de extrema derecha”. O derecha extrema, que dice don José, el amigo de la señorita Trini, quien enseguida cargó contra los pardillos del PP.

Que digo yo que si la pitada fue cosa de cuatro fascistas que caben en un taxi no hay motivo para el escándalo y la legislación represora. Además, sucede que el 12 de octubre sólo se abucheó. Ni se agredió a nadie, ni se quemaron contenedores, ni se impidió la libre circulación de las personas. Tampoco se apedrearon autobuses escolares, ni se destrozó mobiliario urbano… que son las cosas que sucedieron cuando la extrema izquierda salió a las calles hace bien poco con la excusa de una huelga convocada por CC.OO. y UGT. Doña Carmen Chacón no ha propuesto ley de huelga para embridar la violencia sindical. Qué cosas.

Pero claro, es que la realidad es que el abucheo no fue cosa de cuatro fascistas. Era el pueblo. Ese pueblo que los Zetapés de todos los partidos desprecian. Gente normal y corriente que, a diferencia de la casta política se levanta por las mañanas para ir a trabajar.

De enero a agosto, repito, para que ZP lo dilapide en su Plan-E, Montilla (ya no queda nada por hacer y anda por ahí cual alma en pena) en embajadas catalanas, Gallardón en su palacio, Moratinos en subvenciones, Aído en promocionar la muerte de no natos, Aguirre en erigir mastodónticos hospitales públicos que luego por las tardes están vacíos y CC.OO. en pagarle (según La Gaceta de Intereconomía, y no vean cómo se ponen algunos dirigentes de la formación magenta con el asunto) 24.000 euros al año al número 3 de UpyD, presunto liberado sindical liberado por UPyD.

Insisto: de enero a agosto, esa gente “maleducada” que abucheaba al socialista se levanta cada mañana para pagar los sueldos de los que la tribuna preferencial ocupaban y en algunos casos “okupaban”.

Qué quieren que les diga. Que me parece perfecto que el pueblo abuchee, cuando le venga en gana, a los gobernantes. Lo que no me parece bien es que los gobernantes abucheen o traten de intimidar a golpe de despojo legal al pueblo. Pero es que yo soy muy rarita.

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