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La diarrea del abanderado y nuestra fiestas nacionales
Mario López
La cagalera de un abanderado no puede ser excusa para faltar a la cita anual con la Madre Patria en su día, el del Pilar y la Hispanidad. El embajador de Venezuela lo tiene que saber. Si la ausencia no tiene excusa, ¿qué decir de la excusa misma? ¿Se le puede dar plantón a toda una Madre Patria alegando una diarrea inoportuna? Un hijo decente no le hace eso a su madre, así le llevaran los demonios con los más salvajes retortijones.
Pero quizá la cosa no vaya por ahí. A lo mejor es que el niño se ha hecho grande y nos ha salido respondón; cosa que no es de extrañar con la cantidad de caspa que la Madre Patria lleva acumulada en los dos últimos siglos. Me parece a mí que ya va siendo hora de que los españoles empecemos a replantearnos nuestras fiestas nacionales: la conquista de América y los toros; aunque sólo sea por alejar de nosotros el mal rollo de la sangre derramada.
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