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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Disculpas superficiales

Octavi Pereña
Octavi Pereña
miércoles, 13 de octubre de 2010, 06:41 h (CET)
Pedir disculpas de una manera superficial se ha convertido en uno de los síntomas de una creciente pérdida del sentido de responsabilidad personal. Tiger Woods, el tensita famoso ha pedido públicamente disculpas de su infidelidad conyugal. Su declaración no ha hecho en mí mella alguna. Con ello no quiero decir que no tenga que emitir un juicio. En algunas cosas debo de ser crítico. El comportamiento moral de Tiger Woods es una de ellas. Pero no tengo necesidad de que Tiger se disculpe conmigo por lo que ha hecho. Si a alguien le debe pedir perdón es a su esposa, hijos y familiares a quienes verdaderamente ha perjudicado. Que nos hayamos enterado por la prensa de sus líos de faldas, nos ha podido decepcionar, pero no nos ha hecho ningún mal. Por tanto sobran las disculpas públicas.

Las disculpas públicas dirigidas a gente a la que no tiene porque disculparse se ha convertido en un indicador de la superficialidad de pensamiento característica de nuestro tiempo. Estas disculpas que no tienen sentido forman parte de la pérdida general del sentido de responsabilidad característica de nuestro tiempo, lo cual pone en peligro a la sociedad porque impide la rectificación de comportamientos dañinos.

Disculparse o pedir perdón tal como lo han hecho Tiger Woods e Ignacio Uriarte, es el reconocimiento de una trasgresión sin llegar a la raíz de origen. Cuando alguien se disculpa o pide perdón públicamente utilizando el eco que le proporcionan los medios de comunicación reconoce haber cometido una falta de una manera tan superficial que entre líneas nos dice: “Necesito quedar bien ante la opinión pública, me disculpo porque lo que represento lo exige, pero lo que he hecho volveré a hacerlo en la primera ocasión. Este disculparse público que hoy se ha puesto de moda descubre que una de las cosas más serias como lo es el arrepentimiento se le puede falsificar y adulterar.

Dada la importancia que tiene el arrepentimiento que comentamos, analizaremos su significado auténtico para tenerlo en cuenta cuando tengamos que arrepentirnos y pedir perdón por alguna razón. Si no es así, nuestras disculpas y arrepentimientos públicos serán actuaciones teatrales que no sirven para corregir una conducta equivocada y rehace, si ello es posible el daño efectuado.

Para evitar que nuestras disculpas públicas engorden la ya demasiado voluminosa superficialidad de comportamiento y que no llegan al fondo del problema, uno tiene que tener en cuenta que cualquier ofensa que se cometa contra una persona, sea pequeña o grande, antes que nada es una ofensa que se comete a Dios. En nuestra inconsciencia hemos tipificado las faltas, pecados según la Biblia, en mortales y veniales. Graves los primeros y excusables los segundos. Esta distinción la Biblia la desconoce y la ignora al decir: “Porque cualquiera que guarde toda la ley pero ofende en un punto, se hace culpable de todos. Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho trasgresor de la ley” (Santiago 2:10,11). Si se llegase a entender la importancia que tiene el comportamiento ético y moral no se intentaría eludir la responsabilidad personal arrebatándole el sentido a palabras tan significativas como son : arrepentimiento y arrepentirse.

En el caso de Ignacio Uriarte, presidente nacional de Nuevas Generaciones y además Vocal de la Comisión Parlamentaria de Seguridad Vial, que sufrió un accidente con una tasa de alcohol de 0,54 miligramos, que es el doble de lo permitido, es una grave irresponsabilidad de parte de alguien que decide el contenido de las leyes, y que así y todo cae en prácticas que son delito.
Las noticias de prensa dan pie a analizar la superficialidad del arrepentimiento de Ignacio Uriarte al descubrir que su declaración pública ha sido motivada más por intereses políticos que por un genuino arrepentimiento. El joven político pretende justificar lo que hizo mal . La elevada tasa de alcohol que se le encontró lo considera “un error no deshace a un joven, y se podrá seguir apostando por mí. Me he equivocado y he pedido perdón. Espero que ser joven también sea tener la oportunidad de poder rectificar. Ahora tengo un nuevo reto en mi trayectoria política”. Excusas de mal perdedor que no quiere cargar las consecuencias de su insensatez para no perjudicar su brillante futuro que le espera dedicándose a la política.

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