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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Del previsible hundimiento del PSOE

Mario López
Mario López
martes, 12 de octubre de 2010, 00:50 h (CET)
En el horizonte político de los próximos dos años se adivina una debacle electoral del PSOE de proporciones históricas; no creo que llegue a los niveles que llevaron a la UCD a la desaparición, pero el pronóstico no es mucho más halagüeño.

El PSOE ha incurrido en los errores políticos que peor tolera la ciudadanía: la dilación en el diagnóstico de los problemas más acuciantes para la sociedad; la tibieza a la hora de medir el daño causado a los más débiles; la claudicación ante los mercados y ciertos estamentos transnacionales. En definitiva, el partido al que los ciudadanos encomendamos la misión de administrar nuestro bienestar ha carecido de inteligencia analítica y, lo que aún es peor, de inteligencia emocional; o, al menos, así lo ha dado a entender. El gobierno de Rodríguez Zapatero acertó a la hora de actuar en asuntos de política internacional, como en la retirada de las tropas de Irak, la resolución del conflicto diplomático desatado por Aminatu Haidar o el secuestro del Alakrana. Su iniciativa de la Alianza de las Civilizaciones ha abierto un camino muy atractivo para la resolución de los conflictos derivados de la realidad multicultural propia de nuestro mundo. El gobierno de Rodríguez Zapatero también acertó de pleno legalizando el matrimonio homosexual, sentando un precedente crucial, a nivel planetario, en la defensa de la vida y los derechos de todos aquellos que viven su sexualidad de forma diferente a lo que se ha tenido injustificadamente por normal durante siglos; hoy son muchos los países que están siguiendo su ejemplo, y otros muchos los que ya se lo piensan dos veces antes de quitar la vida a un ciudadano por el mero hecho de amar a un ser de su mismo sexo. El gobierno de Rodríguez Zapatero ha devuelto la dignidad a las víctimas del franquismo, por medio de la Ley de la Memoria Histórica, de la misma manera que ha dado un paso importante en la urgente labor de dar una formación necesaria y razonable de urbanidad a la juventud a través de la Asignatura para la Ciudadanía, que conlleva la asunción de unos valores democráticos coherentes con nuestro tiempo y que han de sustituir a otros valores rancios y monolíticos, más propios de regímenes indeseables afortunadamente ya superados. El gobierno de Rodríguez Zapatero ha puesto en valor los derechos hasta ahora conculcados o minimizados de la mujer, promoviendo la nueva ley del aborto y dotando a las instituciones de las herramientas necesarias para luchar contra la violencia machista. El gobierno de Rodriguez Zapatero ha acertado en muchos asuntos no precisamente menores, pero ha cometido el gravísimo error de no ver, o hacer que no veía, la enorme crisis económica que se nos venía encima; y, a la hora de afrontarla, se ha apresurado a rescatar al culpable del desastre abandonando a la clase trabajadora a su suerte. Mientras el partido de la oposición se mantenía al margen de la crisis, como si la cosa no fuera con ella, a la vez que se enfangaba en el más inmenso y hediondo lodazal de corrupción política, el gobierno se dedicó a dar palos de ciego para, finalmente, ponernos a los pies de los llamados mercados (que no son otra cosa que esa docena escasa de magnates que se reúnen habitualmente en un viejo edificio de Wall Street). En la escala de valores de la ciudadanía no existe nada por delante del pan nuestro de cada día; con las cosas del comer no se juega. Ya son muchos los millones de parados que llevan demasiados meses sin ver entrar un euro en su hogar (los profesores que nos dedicamos a impartir cursos a los parados venimos observando cómo cada día que pasa el carácter de nuestros alumnos se va agriando). La corrupción del PP es algo que al que está en riesgo de caer en la exclusión social le importa un pimiento. Hoy en día se ha extendido la idea de que si el PP se hace con el gobierno de la nación, los empresarios empezarán a sacar el dinero de debajo del colchón y volverían los tiempos de vino y rosas. Yo no lo creo así, pero la inmensa mayoría de la población, sí. Así que a nadie le va a importar que la nómina de chorizos se eleve a la enésima potencia, mientras haya trabajo para todos. El PSOE sólo podrá evitar su mayor hecatombe histórica si da un golpe de timón y, con audacia, se pone al lado de sus votantes que hoy están a la cuarta pregunta, y hace pagar el coste de la crisis a quien la ha provocado. Aún estamos a tiempo, pero si no se toman las medidas oportunas, lo pagaremos muy caro; los de siempre, claro está. Dice Felipe González que las medidas tomadas por el Gobierno son las necesarias para salir de la crisis y que no tienen la menor connotación ideológica. Desde mi humilde punto de vista el ex presidente se equivoca en los dos extremos: estas medidas no nos van a sacar de la crisis, porque el sistema en el que vivimos produce crisis como esta de manera cíclica; y sí tienen una profunda connotación ideológica, pues lejos de provocar un cambio de sistema, lo refuerzan.

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