Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Contar por no callar  

Una senyera entre imputados

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 10 de octubre de 2010, 08:09 h (CET)
Ayer sábado se celebró el día de la Comunitat Valenciana, cada día menos valenciana y más patio de vecindad. Se celebra este día con motivo de la llegada de las tropas cristianas de Jaume I a la ciudad que se constituyó en capital del nuevo Reino una vez desalojados los árabes que la habían ocupado durante siglos. Ahora es un día festivo y muchos de los que se sienten guardianes de las esencias de la valencianía bien entendida aprovechan la ocasión para patear las calles del centro de la ciudad bien provistos de banderas con su correspondiente franja azulada, sentirse valenciano un día al año no hace daño. Señoras entradas en edad que el día anterior acudieron a la peluquería para estar presentables en la llamada procesión cívica y señores encorbatados que creen a pie juntilla todo lo que vomitan los informativos de Canal 9 se desgañitan por las calles, con pegatinas en las que afirman su valencianía, mientras agitan sus banderitas de plástico al grito, nunca he sabido porqué, de “fora Catalunya” , tal vez las únicas palabras en la lengua del País que dicen en todo el año. Fornidos muchachotes, pelo rapado, bíceps castigados en el gimnasio y cara de pocos amigos pasean ufanos sus pancartas en las que orgullosos afirman ser “valencianos y españoles” mientras ocultan su verdadera identidad de fascistas afiliados a partidos y entidades que bordean los limites de la ley y la democracia. Y todos ellos se emocionan, algunos hasta lloran, cuando a los pies de la estatua del Rey que repobló parte del País Valencià con tropas venidas de Catalunya se canta ese himno que habla de “ofrendar nuevas glorias a España”.

No siempre fue así el acto. Durante el franquismo éramos escasos los valencianos que acudíamos a la ofrenda floral que se hacía a los pies del bronce de Jaume I. La Senyera bajaba del balcón del Ayuntamiento mientras, igual que ahora, un piquete del Ejercito le rendía honores, se paseaba por el centro escoltada por el Alcalde y los concejales todavía vestidos de falangistas a finales de los sesenta y era acompañada por el estandarte de Lo Rat Penat, simples cuatro barras rojas y amarillas sin signo alguno de azulete. Cuatro mirones veían desde las aceras aquel desfile preguntándose a qué era debido, todo transcurría en paz y los temidos “grises” no aparecían ya que todo se hacía con la anuencia de las autoridades franquistas que pensaban que al fin y al cabo aquella bandera y los valencianos no eran temibles separatistas como en otros lados. Un pueblo cuyo himno habla de “ofrendar nuevas glorias a España” demuestra ser español hasta las cachas y, además, una bandera como aquella había desfilado por la Castellana madrileña en el primer desfile triunfal que presidió Francisco Franco recién terminada la guerra incivil.

Llegó la democracia y la gente salió a la calle sin temor, los partidos políticos agitaron a las masas y la derecha valenciana que había perdido las primeras elecciones democráticas al Ayuntamiento de Valencia intrigó para dar la vuelta a la tortilla. Se agitó el fantasma del llamado peligro catalán, se engañó a las gentes de bien y mal informadas, incluso desde la antigua Alianza Popular se publicó en prensa un anuncio en el que se informaba a los valencianos que si votaban a partidos de izquierda al día siguiente serían catalanes. El PSPV-PSOE desde el poder se allanó a todas las exigencias de la derecha más cerril y poco a poco fue cediendo a sus pretensiones en cuanto a las señas de identidad que hasta entonces había defendido. No le sirvió de nada, una vez creado el caldo de cultivo la derecha se hizo con el santo y la peana hace años y no lleva visos de que lo suelten nunca a pesar de que la Comunitat Valenciana un día se estudiará en las escuelas de negocio como el mayor ejemplo de corrupción política existente.

Ahora la procesión cívica en homenaje a Jaume I es un paseo triunfal para Rita Barberá, Paco Camps y demás prebostes de la muchachada de la gaviota carroñera. Rita escucha orgullosa y ufana como le gritan guapa sus fieles seguidores cual si de una folklórica se tratara, Paco Camps luce sonrisa jesuítica a su paso por las calles valencianas y la fuerza pública tiene que proteger a los políticos de la izquierda nacionalista de los intentos de agresión por parte de los exaltados defensores de la valencianía. Este año La Senyera, esa bandera que no se inclina ante nadie ni ante nada, ha tenido como acompañantes privilegiados a algunos imputados por la justicia, a políticos que supuestamente se han vendido por cuatros trajes y un chaleco, a representantes del pueblo que hacen buena la frase de “todo por el pueblo pero sin el pueblo” y que medran a la sombra del poder para obtener beneficios terrenales y también celestiales ya que a algunos de ellos los podríamos calificar de perfectos meapilas.

Y a pesar de todo volverán a ganar las elecciones, al menos eso indica una encuesta en la que los datos dicen que el PP sube en número de escaños mientras el PSOE se hunde en la más absoluta miseria. Nada importa a los valencianos que su Presidente y algunos de sus colaboradores estén imputados por la justicia, nada importa que EMARSA, empresa encargada de la depuradora de Pinedo y dependiente del Ayuntamiento, esté también en el punto de mira de los jueces, nada importa que el dinero de sus impuestos destinado a acciones benéficas en Nicaragua haya sido utilizado para comprar pisos y garajes, nada importa que los adolescentes valencianos tengan vetada la información sexual desde los ordenadores de los institutos mientras sí pueden informarse por la red de cómo fabricar bombas o comprar armas, nada importa que un Gobierno que parece lavarse con agua bendita deje en manos de integristas católicos como los “kikos” la educación de los niños valencianos. Nada importa, lo único importante es sacar pecho al lado de la Senyera ya que está demostrado que agitar banderolas da muy buen rendimiento electoral.

Noticias relacionadas

Bienvenidas las iniciativas globales

Somos hijos del tiempo, pero también de la acción conjunta. ¡Aprendamos a organizarnos!

Cataluña en pie de guerra. Sólo el constitucionalismo salvará España

"Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos." Francisco Largo Caballero. (II República)

40 años de paz

La verdad es que ni tan buenos éramos entonces ni tan malos somos ahora, pienso yo

Cuatro docenas de años

Los cuento por docenas para que parezcan menos

VOX y el nuevo Régimen Tardofranquista

La estrategia electoral de VOX utilizará la táctica de la manipulación de las masas expuesta por Edward L. Bernays
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris