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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

Nobel a Vargas Llosa

Isaac Bigio
Isaac Bigio
viernes, 8 de octubre de 2010, 22:00 h (CET)
Mario Vargas Llosa ganó el premio Nobel de literatura. Este galardón, que se empezó a dar en 1901, ha sido entregado a casi 1,000 personas en 6 disciplinas: medicina-fisiología, química, física, economía, paz y literatura. Sin embargo, es la primera vez que éste es otorgado a alguien nacido en Perú (el país que a nivel mundial figura como el número 20 en territorio y el 44 en población) o en lo que fuera el Incario (el mayor imperio precolombino). No puedo dejar de ocultar cierta emoción por ello. Vargas Llosa es mi compatriota y con él comparto el haber vivido también en Bolivia y en residir como él en la Unión Europea. Desde menor de edad he podido leerlo y conversar con él en muchas ocasiones.

Me acuerdo cuando hace unos 3 lustros lo vi todo orgulloso en la London School of Economics asistiendo a la graduación de su hija Morgana, quien era conmigo la única otra peruana que cursaba historia en esa universidad. Me imagino, cuanto orgullo ahora debe sentir mi amiga por su padre, así como la celebración que debe haber por ello en mi patria.

Sin embargo, esa premiación no debe ser del total agrado para la mayor parte de los gobiernos izquierdistas de su subcontinente nativo, quienes lo ven como una especie de ‘renegado’.

El último Nobel de literatura que tuvo Iberoamérica (el comunista portugués José de Saramago) no pudo ver esa premiación pues murió pocas semanas antes y, en caso de haber seguido vivo, tampoco podía ver muy bien a Vargas Llosa.
Al igual que él y los otros 4 premios Nobel de literatura hispanoamericanos - Gabriela Mistral (1945), Pablo Neruda (1971), Gabriel García Márquez (1982) y Octavio Paz (1990) - Vargas Llosa había debutado como izquierdista. Los 2 primeros fueron chilenos que adoptaron seudónimos. Neruda fue comunista, García Márquez es amigo fiel de Fidel y Paz, si bien se fue apartando del castrismo, siempre se consideró como de una forma de izquierda.
Vargas Llosa, en cambio, transformó su admiración por el revolucionario con ‘fierros’ de una isla del Caribe por la de la ‘dama de hierro’ de una isla en Europa. De ser un hincha de la “revolución socialista” de Castro pasó a ser un 'fan' de su némesis: la “revolución privatizante” de Thatcher.

Las izquierdas han cuestionado como se le ha dado el Nobel de la paz a figuras estadounidenses que tildan de guerreristas como Kissinger (en 1973, el mismo año en que el promovía el Pinochetazo y poco antes de que reanudase la guerra vietnamita) o a Obama (en el 2009, poco antes de que él enviase más tropas para ocupar Afganistán). Sin embargo, éstas han ‘monopolizado’ los Nobel de literatura en Hispanoamérica.

Vargas Llosa ha roto esa tradición. El hace tiempo se distanció de todos sus antiguos camaradas que siguen simpatizando con el anti-imperialismo para convertirse en uno de los mayores propagandistas del nuevo liberalismo y pro-EEUU. A pesar de convertirse en el primer Nobel nacido en lo que fue la llamada “civilización socialista inca”, él es un oponente de los movimientos indigenistas y sus cercanías a España le llevó incluso a adoptar la nacionalidad de ésta.

El se convierte así en el primer derechista que gana un nobel de literatura en América Latina, algo que el finado Borges nunca pudo conseguir.
Suramérica es uno de los 6 continentes pero solo 10 premio Nobel han sido ganados por personas nacidas allí (un 1% del total), siendo la mitad de ellos a argentinos. A pesar que la mayoría de las naciones de América Latina nunca ha ganado un premio Nobel y que todos los que esta región ha obtenido solo suman 19 (igual que todos los obtenidos por el pequeño reino holandés y 16 veces menos que los 324 que ha sacado EEUU), los latinoamericanos debemos sentirnos orgullosos por el país que tiene más Nobel per cápita del mundo es una pequeña isla que ha creado su propio idioma criollo latinoamericano (Santa Lucía).

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