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Brasil y la herencia imperial
Isaac Bigio
Las monarquías de Lisboa y Londres, quienes conformaron la alianza diplomática más antigua que sobrevive, no solo tienen en común haber colonizado similares áreas del planeta, sino en que la principal colonia americana que cada una de estas tuvo terminó transformándose en el principal poder de su respectiva región.
EEUU no solo es la fuerza dominante en Norteamérica sino que en el siglo que se abrió con la caída de la casa real lisbonense se fue convirtiendo en la mayor potencia de todos los tiempos.
Brasil ya es el líder de su subcontinente y de la Unión Suramericana de Naciones. Comandó las tropas extranjeras en Haití antes del sismo. Brasil y Portugal son los dos únicos dos países que son miembros plenos tanto de la Comunidad Iberoamericana de Naciones como de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa. Sin embargo, mientras Portugal no forma parte del Grupo de las 20 potencias, Brasil que sí integra a éste apunta a ser el primer país ibero-hablante en conseguir un lugar permanente en el consejo de seguridad de Naciones Unidas.
La mayor republica suramericana está condenada a seguir los pasos de la mayor república norteamericana. Brasil no solo tiende a hegemonizar su entorno sino a retomar influencia en lo que fuera el antiguo imperio de los Braganza.
Si hoy el inglés norteamericano es el más hablado, aunque el de Inglaterra mantiene su propia ortografía, el portugués de Brasil ha terminado por imponerse como el eje en el cual se debe recomponer las reglas de los que se hablan en el resto del mundo.
La celebración del centenario de la república portuguesa coincide con el fin del gobierno del primer presidente obrero americano (Lula) y con la muy probable re-elección de su partido de los trabajadores. La que fuera la principal dependencia de los Braganza hoy apunta a tener como su jefe de estado a una mujer que antes fue una guerrillera marxista.
El imperio real portugués ya murió, pero con formas republicanas y lenguaje izquierdista, Brasilia va siguiendo los pasos de Washington en dar paso a un nuevo tipo de expansionismo diplomático y comercial.
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