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La diferencia entre el basket en Europa y en USA

Antonio Pérez Gómez
Antonio Pérez Gómez
viernes, 8 de octubre de 2010, 07:03 h (CET)
¿Por qué Gasol, siendo el mejor jugador español de la historia, anuncia 16 grandes marcas, y Navarro, quizás el segundo mejor en esa lista, anuncia 0? Pues porque uno juega en Europa y el otro en EEUU. El basket en Estados Unidos es un concepto que aquí aún no entendemos, ni creo que lleguemos jamás a entenderlo.

Una vez que deportivamente se puede hablar de que las diferencias entre ambos son cada vez menos visibles (véase la reciente victoria del Regal contra LA Lakers), el hueco, aún abismal, entre los dos baloncestos es que en Europa es un deporte.

Y en USA, por mucho que no nos lo podamos creer, ya no lo es. Es un negocio, un show, un espectáculo, como puede ser hoy el Ultimate Surrender, la Lingerie Bowl o ese engendro que es la WWF (máximo exponente de como un deporte se prostituye hasta convertirse en otra cosa, que deja de ser una actividad deportiva y se hace pura actuación, un show se despega de lo auténtico). La única diferencia entre estos pseudo deportes y el baloncesto en Estados Unidos es que este aún conserva intacto su competitividad, pero en lo demás son actividades muy comparables.

Baste recordar que la NBA lleva mucho tiempo queriendo desembarcar en Europa, y la única razón por la que no lo ha hecho es que en Europa no sería rentable.

En Europa este es un deporte enormemente deficitario. Si no es por la sponsorización, de hecho no existiría. Es más, la Euroliga, que es la Champions de baloncesto, no se costea por si misma. Recordemos que el actual campeón de Europa no es el FC Barcelona. Es el Regal Barça.

En la NBA, por ejemplo, puedes ir a un partido y ni siquiera ver nada de lo que sucede en la cancha. El espectáculo que hay en los tiempos muertos no se limita a las chicas cañón dando saltitos. Hay auténticos espectáculos grandiosos. Se respira un ambiente festivo, del que la Kiss Camera es tan solo un exponente. En el estadio hay un pequeño parque temático (eso es algo más que un Museo) en el que puedes comparar tu mano con la de Wilt Chamberlain, por ejemplo, o tu capacidad de salto con la de Jordan, o ver si eres más alto que Tyron Bogues (todo el mundo acaba contentísimo por que sí, lo son); puedes hacerte montajes con tu jugador favorito. Te puedes comprar una camiseta de visitante de cuando los Lakers jugaban en Mineapolis, con tu nombre en caracteres indúes...Además, puedes beber, cenar por todo lo alto o, pagando un pequeño plus, puedes relacionarte con la beautiful people local.

Y es que, por muy triste que suene, hoy en día la única forma de que un deporte resulte rentable es que pierda su esencia como tal y se convierta en espectáculo. Pero bueno, sinitiéndolo mucho, me da igual que el basket en España no lo vea ni Dios. Me gusta como está ahora.

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