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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Día Mundial de la Infancia 2010

Clemente Ferrer (Madrid)
Redacción
jueves, 7 de octubre de 2010, 11:22 h (CET)
“Cuando hacéis con la violencia derramar las primeras lágrimas a un niño, ya habéis puesto en su espíritu la ira, la tristeza, la envidia, la venganza, la hipocresía”, escribió Azorín.

El día 2 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Infancia. Para sensibilizar a todos los lectores es bueno tener en cuenta unas cifras: cada seis segundos un chiquillo menor de cinco años agoniza de hambre en el planeta. Y cada tres minutos han fallecido por depauperación 30 chavales. En total seis millones de críos, menores de cinco años, sucumben cada año de enflaquecimiento en el mundo, según una investigación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Así funciona el macabro reloj de la muerte infantil: cada minuto fallecen 19 niños menores de cinco años; cada hora, 1.140; cada día, 27.360; cada año, casi diez millones. El 99% sucumben en países en vía de desarrollo.

El análisis recalca que el planeta está lejos de obtener el propósito de la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996; rebajar a la mitad, para el año 2015, el total de chavales indigentes. Donde la alimentación es más difícil, un bebé tiene una perspectiva de vida de apenas 38 años, mientras que en los 24 estados más acaudalados esa perspectiva llega hasta más de 70 años.

Agustín de Hipona aseveró que; “Lo que sobra a los ricos es patrimonio de los pobres”.

Uno de cada siete chiquillos nacidos en los países más indigentes está sentenciado a morir antes de cumplir los cinco años. Al año agonizan más de 250.000 chavales. Esta angustiosa carga de congoja y defunción sucede en todos los países de Hispanoamérica y el Caribe.

“Un gran hombre demuestra su grandeza en la forma de tratar a los pequeños”, afirma Thomas Carlyle.

Por último; “El que escandalizare a un niño, más le valdría que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar”, afirma San Mateo.

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