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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

Marina la verde y la marea verde

Isaac Bigio
Isaac Bigio
jueves, 7 de octubre de 2010, 07:02 h (CET)
Marina Silva ha sido la gran revelación en las elecciones brasileras bordeando los 20 millones de votos (20% del total). Esa votación no la ha tenido ninguna mulata y tampoco ningún otro candidato verde en el mundo.

Ella nació en un hogar muy humilde en Acre. En este Estado amazónico (quien en 1903 pasó de Bolivia al Brasil) ella ha hecho toda su carrera política. Tras haber estado ligada a los comunistas revolucionarios es allí una de las gestoras de la Central Única de los Trabajadores y del Partido de los Trabajadores (PT). Con altas votaciones llegó a ser concejal, diputada y senadora del PT, en cuyo gobierno sirvió del 2003 al 2008 como ministra del medio ambiente.

Debido a sus choques, en particular con la actual candidata Dilma, por su deseo de evitar un mayor deterioro de su natal Amazonía, ella se sale del gabinete y genera su propio movimiento hasta que en el 2,009 el partido verde decide aceptarla como su candidata y de esta manera haber conseguido una votación 6 veces mayor a la que tuvieron en las pasadas elecciones del 2,006.

Los verdes brasileros acaban de conseguir la votación más alta que ese movimiento global haya sacado desde que surgió en las tierras de la reina Elizabeth II hace 4 décadas.

A diferencia de las otras internacionales que son más antiguas (como la conservadora, democristiana, liberal, socialista o comunista) los verdes nunca han llegado a gobernar algún país. A lo más que han podido es ser factores de presión o socios minoritarios de diversos gobiernos (muchos de izquierda pero también de derecha).

Desde que en el 2000 Londres creó su alcaldía los verdes han jugado un rol clave en la mayor metrópoli europea ya sea presidiendo su Asamblea o detentando la vice-alcaldía. Estos ecologistas han pujado para extender los parques, crear alternativas al tráfico de autos que se ha reducido y defender a inmigrantes sin papeles, cosas que han ido siendo aceptadas incluso por el actual burgomaestre conservador.

En las elecciones euro-parlamentarias del 2,009 los verdes fueron el partido que más creció en éstas. Fueron la fuerza que más creció en Inglaterra.

En el 2,010 por primera vez en la historia los verdes llegaron a entrar en parlamentos de la reina Elizabeth II: en el del Reino Unido y en el de Australia. En esta última ellos jugaron un rol clave en lograr que el laborismo se mantenga en el poder, cosa que no pudo pasar en Gran Bretaña.

Sin embargo, los dos mayores avances internacionales verdes del mundo en este año han sido los de Colombia y Brasil. En la primera los verdes pasaron de ser casi nada hasta entrar a la segunda ronda. Su candidato Antanas Mockus llegó incluso en un momento a liderar las encuestas aunque al final perdió en el balotaje por una diferencia de casi 3 a 1 ante Santos.

Mockus, sin embargo, pese a que uno de los pocos lugares donde ganó en la segunda vuelta fueron los colombianos residentes en Europa, no quiso coordinar su campaña con los verdes de dicho continente con quienes mantienen importantes diferencias al haber endosado la política económica y de seguridad de Uribe.

Marina Silva tiene el mismo apellido, origen pobre y escuela ‘clasista’ de Lula da Silva, pero también comparte con Sara Pallin el provenir de uno de los Estados más apartados y nuevos de su país, su conservadurismo social evangélico y su búsqueda de rodearse de grandes fortunas. Su vicepresidente Leal es el único billonario que ha integrado una plancha presidencial en estos comicios.

Si los verdes británicos y australianos tienen a aliarse con los laboristas, los brasileros se apartan de estos últimos mientras que los colombianos no quisieron acercarse al centroizquierdista Polo Democrático.

En Colombia Uribe usó a la “ola verde” para debilitar a la candidata disidente de su coalición gobernante (la conservadora Sanín) y también al Polo. En Brasil los dos finalistas usaron a la marea verde de Marina para debilitarse entre ellos mismos. El gobierno quiso que los verdes le quitaran viada a Serna mientras que este último logró entrar al balotaje gracias a los votos que la ex ministra petista le quitó al PT.

Los verdes brasileros no presionarán a ambos candidatos para que muevan a la izquierda sino hacia el centro.

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