Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

A vueltas con la huelga y sus motivaciones

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 5 de octubre de 2010, 06:38 h (CET)
Todo estaba “atado y bien atado” y ambas partes se cuidaron bien de que nada se saliera del guión preestablecido y acordado, para que cada una de ellas pudiera sacar pecho y obtener ventaja política de la celebración de una huelga que, la mayoría de ciudadanos, no podían comprender, no entendían como en unas circunstancias de penuria económica, de austeridad impuesta desde fuera de España y de endeudamiento progresivo del Tesoro público y, por desgracia, en proporción todavía mayor el de las autonomías; los dos sindicatos mayoritarios se salieran de madre y, quizá por intentar lavar su mala imagen, creada por su contubernio con el Gobierno, para evitar que se tomaran las medidas extraordinarias que precisaba España para intentar adelantar su recuperación; han pretendido poner a esta nación patas arriba, con una huelga que pretendía echarles las culpas de nuestra mala situación, no al Gobierno socialista, tampoco al señor Zapatero, al que ni siquiera se le ha nombrado, sino a los empresarios y, como no, al partido de la oposición, el PP que, sin gobernar, parece que es su deber convertirlo en el chivo expiatorio y culparlo de todo lo malo que está sucediendo en este país. Cuando uno de nuestros problemas cruciales es el que presentan los 4.645.500 parados a los que hace alusión el informe recientemente aparecido del Banco de España una institución que, por cierto está presidida por un socialista, el señor Fernández Ordóñez; un informe que no tiene desperdicio y que alerta de que el PIB español “podría” haberse debilitado en el tercer trimestres; advierte del incremento del número de parados en el trimestre anterior ( 33.000). Da la sensación de que el Gobierno y los sindicatos escenifican la ruptura de su idilio y pretenden aparentar que van a ir por libre. Porque, señores, todo es puro teatro. Vean ustedes como, hoy mismo, antes de las 24 desde la “huelga general”, ésta que, con mucho, se ha quedado en un “intento” de huelga general; han aparecido juntos en la SER, Méndez y la pizpireta vice de la Vogue. Ambos se han estado haciendo arrumacos; para dar a entender que nada de lo ocurrido ayer iba contra el Gobierno socialista, pero sí ante lo que éste está “obligado” a hacer a causa de los “malvados” empresarios. Recordamos las maneras “exquisitas” con las que el señor Corbacho anduvo pisando huevos para no disgustar a los huelguistas, yendo con mucho cuidado de no incidir en la cuestión de los piquetes “convencitivos” (un neologismo made en UGT) y de los antisistema, que hicieron de las suyas en su feudo “favorito” de Barcelona; precisamente uno de los lugares en los que el PSOE hubiera preferido que no ocurriera nada anormal. Y es que, en ocasiones, lo previsto se tuerce como, por ejemplo, ocurrió en Madrid que, si bien la actividad de los piquetes fue más intensa y sus “argumentos” más rotundos, no consiguieron, como pretendían, dejar paralizado el metro y la policía supo actuar con la precisa diligencia y efectividad para que la ciudad mantuviera un relativa normalidad a pesar del empeño de la UGT, con el visto bueno del Gobierno, de que los efectos de la huelga se manifestaran con mayor intensidad en la capital de España, ¡con fines políticos, claro!

Vale la pena comentar lo que sucedió en Barcelona donde, como ustedes saben, la Consejería de Interior que, motivos incomprensibles, sigue en manos del comunista señor Saura, un defensor, junto con su compañera sentimental, la señora Imma Mayol, de los antisistema, empezando por los okupas. Basta decirles que, el edificio del Banesto en la Plaza de Catalunya, lleva varios días ocupado por una serie de sujetos, pertenecientes estos grupos antisistema, sin que, excepto los ciudadanos que deambulan por los alrededores, que pueden leer pancartas que cuelgan de los balcones, ni los fiscales, ni el señor alcalde, ni ninguno de los “eximios” consejeros de la Generalitat ni, por raro que parezca, el propio Consejero de Interior, señor Saura, parezca que piensen hacer algo para que se restaure la legalidad y se envíe a los ocupantes del edificio, que han invadido ilegalmente la propiedad ajena, a pasarse unos días veraneando a costa del Estado en alguno de estos establecimientos penitenciarios que existen, para rebajarles los humos a estos individuos desocupados que pretenden imponer la ley del vandalismo y de la fuerza a las personas de orden que, por una rara circunstancia, parece que son los que se deben llevar la peor parte en esta ciudad en la que, el Tripartit, ha decidido cambiar la ética, la moral y las buenas costumbres que caracterizaban a esta capital, por la manga ancha con la delincuencia, la acogida entusiasta para todos los gays del mundo que nos visitan y, como ocurrió, de una manera sorprendentemente virulenta, en las calles de Barcelona; a aquellos que han convertido una parte de la ciudad en un campo de Agramante, destrozando escaparates, robando impunemente las mercaderías de los comercios que asaltaban y dando a los periodistas, que cubrían los acontecimientos, la imagen de una Barcelona en manos de los incontrolados, como si estuviéramos en cualquiera de las dictaduras africanas donde impera el desorden y la violencia.

Y, a todo esto, ¿qué estaban haciendo los famosos Mossos de Escuadra, esta policía de la Generalitat que sucedió a la Guardia Civil y a la Policía armada? Pues mucho nos tememos que poca cosa; lo que les permitían las estrictas órdenes que el señor Saura debió de darles que, seguramente, tendrían mucho que ver con el “laissez faire, laisse passer, le monde va de lui même” de los librecambistas del siglo XVIII, en este caso aplicado a las autoridades catalanas a cargo del orden o, ¿debiéramos decir: a cargo de que, a los infractores de la ley, no les pudiera ocurrir ningún percance importante? Así las cosas, a nadie debe sorprender que hoy, los periódicos de toda Europa, hayan recogido la información de nuestra huelga, con una amplia una información gráfica que se ha centrado, especialmente, en lo que ha ocurrido con los piquetes y los antisistemas catalanes, sus tropelías y sus hurtos.¡Una magnífica propaganda para España, una evidente invitación a “tranquilizar” a los inversores que, a pesar de que Moody’s nos haya rebajado el rating de la deuda pública al AA1, tuvieran la intención de comprar nuestra deuda! Y, un reclamo negativo para acabar de desanimar a los turistas que quisieran visitar Barcelona, ante la perspectiva poco halagüeña de verse envueltos en actos de vandalismo, como los que quedan reflejados en las fotografías de los rotativos españoles, empezando por La Vanguardia.

Pero el Gobierno, satisfecho porque ya tiene la coartada ante Europa de que, las medidas que ha acordado aplicar, son las más extremas que se pueden imponer en España sin que se produzca una revolución social. Y ¿los parados?, ¿cómo queda el tema del paro? Pues, tal y como estaba antes de la huelga, porque ni el Gobierno ni los furibundos piquetes informativos han dicho una sola palabra al respeto. En realidad, no les importaba un pito, porque no se trataba de buscar empleo para ellos, sino que lo que se buscaba era asegurar más mejoras a los que ya tienen trabajo y conservar las prestaciones que reciben los sindicatos del Gobierno. Pero ¿qué han ganado los Sindicatos, si saben que nada se puede cambiar, por estar recogido en una ley aprobada por el Congreso? Pues, contrariamente a lo que se pueda pensar, sí han conseguido su objetivo, a pesar de que la huelga no haya conseguido paralizar al país. Se trataba de quitarse la presión que soportaban de sus afiliados y de aquellos que se ven abocados a perder el trabajo o que, sus sueldos, van a quedar congelados. Gentes que no están conformes con que quienes, en teoría, los representan estuvieran a partir de un piñón con un gobierno que no ha hecho otra cosa que empobrecer al país y, de paso, ha contribuido a que perdieran su nivel de bienestar, algo con lo que no transigen.

Noticias relacionadas

El respeto como exigencia armónica

Necesitamos avivar el lenguaje de la consideración y del respeto

Ética de Pedro Abelardo

Fue un extraordinario pensador y dialéctico

Montados en la misma burra

Albert Boadella ha sabido dar una ejemplar lección a quienes rociaban con sal los sarmientos de la convivencia

Burla burlando van más de 3200 empresas huidas de Cataluña

“El arte de la economía consiste en considerar los efectos más remotos de cualquier acto o política y no meramente sus consecuencias inmediatas; en calcular las repercusiones de tal política no sobre un grupo, sino sobre todos los sectores.” Henry Hazlitt

Es hora de decir la verdad

“Quienes alcanzan el poder con demagogia terminan haciéndole pagar al país un precio muy caro”. Adolfo Suárez
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris