Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Un Estado gay dentro de España?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 4 de octubre de 2010, 06:59 h (CET)
Decía Miguel de Unamuno que: “el nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala Historia” y de esta tribu, precisamente, y de sus tropelías, atropellos, temeridades, desafíos, fullerías y engañifas, tenemos cumplida experiencia en este país que, todavía, se llama España; aunque ya dudamos de que este nombre carismático que representa al Estado – éste que ha acogido en su seno a tantos personajes ilustres, literatos, científicos, filósofos y artistas, y por el que han dado su vida tantos miles de españoles para que no cayera en las manos de turbas destructoras de los valores cristianos, en los que se ha venido apoyando durante siglos –; pueda, en manos de quienes se encuentra en la actualidad, conservar por mucho tiempo sus señas de identidad y su propia integridad territorial, a pesar de que, tanto lo uno como lo otro, están, teóricamente, garantizados por la propia Constitución de 1978.

Por si no tuviéramos bastante castigo, los que amamos a la patria, con tener que soportar a estos que sufren “indigestiones de Historia” como le sucedió a Sabino Arana, en el País Vasco o, más recientemente, a toda esta especie de amalgama política, mezcla de derecha contaminada y de izquierda extremista, que han convenido una alianza contra natura, con tal de conseguir apartar Catalunya de España y convertirla, está por ver, si en una república independiente en manos de sujetos como Puigcercós o el inefable Carod Rovira, –especialista en recorrer países para ir implantando, como mosca que deposita sus heces en los cristales de las ventanas, embajadas a cargo de lo que le arrancan al gobierno del señor Rodriguez Zapatero, en sus repetidas y, cada vez más onerosas, incursiones a las arcas del Tesoro de la nación; siempre con la misma cantinela: “si quiere apoyo de Catalunya, paga y calla” –; o, como quizá sueñe el señor Mas y su preceptor el señor Jordi Pujol, pensando ilusoriamente que van a hacer entrar en razón a los extremistas de las izquierdas catalanas para que, después de que hayan conseguido su objetivo, el autogobierno de Catalunya, se aparten voluntariamente de su camino para cederles el poder para que se instalen ellos, cómodamente, y así poder continuar amasando millones a paladas con sus rentables negocios y sus bancos saneados. Los hay lo bastante ilusos, a pesar de considerarse personas inteligentes, que viven, sin embargo, muy alejados de la realidad y desconocen como funcionan estos partidos jacobinos de la izquierda separatista. ¡ Allá ellos! Ahora, después de años de existencia en la sombra, como una reeditada logia masónica o una refundada secta de rosacruces, nos irrumpe un nuevo tipo de agrupación, un grupo que, como las feministas, bajo el lema de ejercer sus derechos, de luchar contra la discriminación, de de hacer valer sus reivindicaciones; parece que buscan discriminarse más, hacer más ostentosas sus diferencias y provocar el rechazo de aquellos con los que, en principio, parece que buscan igualarse en derechos y obligaciones.

En efecto, hoy hemos leído con sorpresa, en un periódico de la Capital, que un señor, un tal Javier Checa, en representación del colectivo gay, ha proclamado, por su cuenta y razón, “la República Universal LGTB- Gay State-“que, al parecer pretende agrupar a los 975 millones de homosexuales que ellos calculan que existen en el mundo. Esto que no pasaría de ser una simpleza más, una galleada innecesaria y fuera de lugar; este señor lo ha hecho en España, como si pretendiera crear un estado dentro de otro Estado (esta vez con mayúsculas); vamos, algo así como un reino de Taifas o el famoso cantón de Cartagena, durante la I República que, como era de esperar, sólo duró seis meses. No me atrevo a esperar que el señor ZP, tome cartas en el asunto, es más, me extrañaría mucho que, con la lasitud con la que se ha mostrado con los catalanes y los vascos, por un quítame allá esas pajas, se preocupara por una estado más o menos que añadir a su proyecto federal de España. Sin embargo, mucho me temo que, como ya he mencionado antes, esta iniciativa pueda servir para que la homosexualidad, contra la que no tengo nada que decir, siempre se no se utilice como arma arrojadiza contra la heterosexualidad o se pretenda, como han hecho los socialistas, imponer al resto de ciudadanos una serie de normas absurdas, evidentemente irracionales y, con toda posibilidad, anticonstitucionales aunque, debemos reconocer que, el PP, siempre acomplejado por el que dirán y los votos que se le pueden escapar, ha mantenido siempre una actitud equívoca al respecto lo que deberemos recordarles a la hora de votar.

Sin quizá apercibirse de ello, esta patochada del señor Javier Checa, lo mismo que esta feria desagradable, chulesca, irracional y perfectamente obviable, del “Dia del Orgullo Gay”; tienden a establecer una suerte de discriminación, como si todos los gay tuvieran necesidad de encerrarse dentro de los muros de un castillo imaginario, al que denominan Estado, para defenderse de la opinión pública; en lugar de intentar que su conducta sea lo más normal posible, evitando estridencias que, incluso, entre los heterosexuales resultan fuera de lugar y resultan ser meras demostraciones de zafiedad y falta de educación y respeto por el resto de ciudadanos. Pretender imponer a la fuerza a la ciudadanía de un país, el que se acepten determinados comportamientos, que pueden ser muy respetables para algunos, pero que entrañan rechazo para otros y, por añadidura, se pretende elevarlos a la categoría de axiomáticos; indiscutibles; cuando, de acorde con los principios y leyes de la naturaleza se han marcado diferencia entre sexos durante millones de años; aparte de ser una insensatez, es una forma de imponer un tipo de pensamiento único que, por supuesto, no está previsto en nuestra Constitución.

Si el Estado español es “aconfesional”, si en él caben todas las religiones, siempre que no actúen en contra de la seguridad de la nación y cumplan con las leyes; es evidente que todo lo que sea intentar imponer un tipo de reglas que coarten la independencia del pensamiento, que intenten limitar las prerrogativas de las personas a la libre expresión o el libre albedrío de la conciencia en cuanto su concepto de lo que es bueno o malo, lo permisible o lo que no lo es; es una forma abusiva, ejercitada por los poderes públicos, mediante la cual se intenta imponer una doctrina gubernamental, partidista y sectaria que, evidentemente, es algo que está fuera de sus competencias y que roza, peligrosamente, lo que se entiende por un sistema totalitario de gobierno.

Entiendo que esta declaración de un Estado, por mucho que se venda que no es algo terrenal, en el sentido de ubicación en un espacio delimitado de terreno; no obstante, lo cierto es que han establecido, su imaginario gobierno, en una localidad española, “El Pinillo” de Torremolinos, con una dirección concreta, calle Angel Carazo Gómez nº 2. Espero que la fiscalía de Málaga tome cartas en el asunto y compruebe si estos señores tienen el correspondiente permiso para instalar la presunta capital de su Estado en una localidad española, puesto que, como ellos mismo proclaman, en este Estado (¿tendrá la consideración de sede diplomática?) podrán acudir gays de todos los países del mundo, lo que nos lleva a preguntarnos si ¿han obtenido el preceptivo permiso de la Administración española?, ¿ se ha previsto dónde cobijarán las presuntas avalanchas de gays y lesbianas que vengan a nacionalizarse en su sede de Torremolinos? Será interesante comprobar como reaccionan el señor Rubalcaba y el señor ministro de Justicia ante un hecho tan singular como éste. Mucho nos tememos que todos ellos van a volver la mirada hacia otro lado, desentendiéndose del tema. En fin, vivir para ver.

Noticias relacionadas

¿Intenta Israel expulsar a los palestinos de Cisjordania y Gaza?

¿Será Jerusalén la capital única e indivisible del Gran Israel?

Cuando la mentira es la norma

Zoido miente en el Senado

El desconcierto de Maroto

Mi entrega a las causas que considero justas han sido a cuenta de mi tiempo y de mi hacienda, sin esperar canongías

¿Quién cree en el acatamiento constitucional del nacionalismo?

“Este país siempre será nuestro” Ernest Maragall

Tozudas incertidumbres

Nos presentan demasiadas soluciones alternativas sin fundamento; es curioso ver sus procedencias, salud, política...
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris