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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

¡Traición!

Ángel Morillo (Badajoz)
Redacción
jueves, 30 de septiembre de 2010, 14:25 h (CET)
¿A las siete en la plaza? Vale. ¡A las siete con la megafonía preparada!… Y salíamos para el pueblo de la comarca a anunciar el mitin que allí se iba a dar esa noche. Lo recuerdo bien, como si fuera hoy: en algunos pueblos, caso de Quintana, cuando pasábamos por sus calles menos céntricas, las abuelas abrían el postigo tímidamente y nos saludaban con el puño en alto. Veían en nosotros la posibilidad de hacer reales sus sueños de libertad que tantos años habían permanecido secuestrados y una nueva ilusión por la vida y, sobre todo, por el respeto a su dignidad. Esos sueños de un mundo diferente con las mismas oportunidades para todos, con justicia social, trabajo digno y sin explotaciones, unas retribuciones aceptables para ser realmente libres e independientes, tolerancia, igualdad ante la ley, derecho a decir lo que se piensa sin temor a REPRESALIAS, fiscalidad equitativa y progresiva, representatividad proporcional, educación y sanidad sin privilegios, justicia impositiva, derecho a que se cuide el medio ambiente para disfrutar de un mundo más sano y respirable…, en definitiva, un Estado del bienestar propio del País desarrollado en el que, por cuna, “natura” había decidido que vivamos.

Pero, he aquí que después de más de treinta años de democracia, ¡traición!, un gobierno formado por personas afines al puño levantado se ha encargado de los derechos cívicos y laborales y quiere convertirlos, de un plumazo, en algo lejano e inalcanzable para la clase trabajadora. Sí. Porque eso es, nada más y nada menos, la reforma laboral injusta y arbitraria que trae aparejada una huelga general. Huelga, que es, por otra parte, quizás, la única salida, agotado el diálogo casi inexistente, para enfrentarse a las huestes –mejor, a las turbas- de quienes se han erigido en protectores del capital y de la especulación de los mercados financieros que, nadie duda, son los supervisores de los indicadores de sometimiento.

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