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Viejos aforismos para los nuevos tiempos
Mario López
Nunca como hoy en nuestra historia han tenido tanta vigencia los viejos aforismos castellanos. Cría fama y échate a dormir. Al que a buen árbol se arrima buena sombra le cobija. El que tiene padrino se bautiza. Si eres capaz de protagonizar un titular, ya te has ganado un sillón de tertuliano en radio y televisión. El conservarlo ya es cosa tuya, pero si has sido capaz de llenar un titular, no sé por qué no vas a poder perpetuarte en una tertulia.
Y de la tertulia a comprarte un chalet en Sotogrande no hay más que un paso. Siendo dueño del chalet, el buen árbol al que arrimarse viene solo. Y con él, el padrino; para ti y para tus hijos, si es que decides tenerlos. Al cabo de los años serás dueño de una fortuna que ni tú mismo podrás calcular; un imperio constituido por múltiples y diversos negocios tan sumamente imbricados que no habrá fiscal o inspector de Hacienda que pueda meterle mano; entre los famosos se mueve una especie experta en ocultar capitales y crear sociedades fiduciarias fantasmas que te va a venir de perlas.
Quizá entonces te tiente la política (y si no es a ti, a otro le tentará por ti). Quién mejor que tú para liderar un partido ganador, capaz de tomar un ayuntamiento playero donde instalar el chiringuito. Hoy en día la ciudadanía está aburrida del político clásico, y busca nuevas sensaciones. A fecha de hoy, Belén Esteban encabezaría la tercera fuerza política del país. Habría que ver qué lugar ocuparías tú si te sueltas la melena y superas aquello de: "yo, por mi hija... ¡mato!". Si os juntáis los dos, arrasáis.
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