Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Destino: barbarie

Octavi Pereña
Octavi Pereña
miércoles, 29 de septiembre de 2010, 06:42 h (CET)
La escritora Maj Sjöwall hizo la siguiente descripción de la sociedad sueca, crítica que se puede transferir a todas las comunidades: “Me parece que hay una deriva hacia un cada vez mayor egoísmo. Nos da igual lo que le ocurra a los demás. Somos más consumidores que ciudadanos. Estamos dejando atrás nuestros ideales de una sociedad colectivista y tolerante. Es una sociedad cada vez más inhumana”.

La teoría derivada de Darwin enseña que la evolución va de o imperfecto a la perfección. Es decir, que ocasiona la mejoría de las especies. Si nos limitamos exclusivamente a la especie humana, vemos como la teoría evolucionista fracasa. Porque el hombre no va de las cuevas a la civilización. Según la noticia de prensa, los libros escritos por Maj Sjöwall en colaboración con su esposo “esbozan un severo análisis de la sociedad sueca desde posiciones marxistas”. El resultado del análisis es la descripción de la tendencia hacia la barbarie del hombre actual. La disposición existente indica una regresión hacia el primitivismo más grosero.

El papa Benedicto XVI, en su recién viaje a Inglaterra el pasado septiembre defendió ante la elite británica reunida en el Westminster Hall el “legítimo papel de la religión en la plaza pública”, porque sin religión, la razón aplicada en la política puede caer en “distorsiones que atentan contra la dignidad del hombre”. Acusando parcialmente afirma que “hay quienes pretenden que la voz de la religión sea silenciada, o al menos relegada a la pura esfera privada”. Tengo interés en destacar “acusación parcial” porque las palabras del pontífice romano pretenden desviar la mirada del mundo en la Iglesia católica para sacarse de encima la responsabilidad que tiene dicha Iglesia de actitudes “que atentan contra la dignidad del hombre”. Recordemos la colaboración con los dictadores sudamericanos y, lo más próximo a nosotros con Franco. El escándalo financiero del Banco Ambrosiano y la actual actividad del Banco Vaticano en la supuesta violación de las normas sobre la prevención del blanqueo de dinero. La infinidad de casos de pederastia que se van destapando cometidos en todos los niveles de la jerarquía católica. El Islam es una religión que no se distingue precisamente por la práctica de la justicia social. Las sectas cristianas que no se caracterizan `por la práctica de la ética bíblica. La guerra de Irak promovida por George Bus en su lucha contra el “eje del mal”, además de económica tenía un trasfondo religioso. La religión no sirve para defender “la dignidad del hombre”. Jesús tiene palabras muy duras contra los religiosos que se creían poseedores de la verdad absoluta y que con su comportamiento la negaban.

La religión no sirve para impedir que la sociedad deje de ser cada vez más inhumana. Debe buscarse otra vía si es que se desea frenar esta tendencia hacia la barbarie, rechazada por muchos, pero incapacitados para frenarla.

No es la religión externa la que frenará la inclinación hacia la inhumanidad a la que estamos lanzados, sino la piedad interior. Fíjese el lector que digo ‘piedad interior’, no la apariencia de piedad adoptada por muchos de cara a la galería, para ser vista por los hombres. Jesús tiene palabras muy duras al decir a los religiosos de su tiempo “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados , que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro estáis llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia” (Mateo 23:27). Como dice el sabio: “sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23). La integridad del corazón que se obtiene por la fe en Jesús es el secreto para frenar la tendencia actual hacia la inhumanidad y la barbarie. Jesús nos pide que le abramos el corazón para que él pueda acceder y santificarlo con su presencia.

Noticias relacionadas

Hacer República

J. Hernández, Málaga

Un blanco sueño por Astún (Huesca)

V. Rodríguez, Zaragoza

La Navidad, Trump y los demás

M. Ferraz, Barcelona

Demasiadas ‘normalidades’

S. Madrid, A Coruña

Un regante alimenta a 155 personas de media al año

D. Martínez, Burgos
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris