|
David De Gea
Daniel Sanabria
En lo que tardó Asenjo en salir de su lesión y Roberto en meterse en otra, David De Gea pasó de promesa a realidad. A Quique Sánchez Flores le bastó media docena de partidos para averiguar que ese joven rubito de aspecto pecoso sería el futuro guardameta del Atlético de Madrid. Aquello sucedió el pasado mes de febrero, cuando fuera de los círculos rojiblancos nadie conocía el nombre de David De Gea. Ahora, en cada rincón de Europa este nombre suena con la fuerza de un huracán.
La prensa deportiva española, tan dada al espectáculo futbolístico fuera del terreno de juego, ya le está comparando con Iker Casillas. Sin duda, son dos porteros de perfiles distintos, pero hay un punto en el que ambos madrileños convergen: el destino. Iker llegó a la portería del Real Madrid a una edad muy temprana y de rebote, y aun cuando ya era un portero consolidado, César le quitó el puesto hasta que en la final de la Copa de Europa se lesionara. Cosas del destino, Iker Casillas salió desde el banquillo y esa vez fue para quedarse.
Aunque la carambola de David De Gea supera incluso a la del portero blanco. En el verano de 2009 figuraba como tercer guardameta del primer equipo, por detrás de Asenjo, fichaje estrella del verano, y de Roberto, con más experiencia en Primera División. La incompetencia de García Pitarch a la hora de buscar una cesión para De Gea, propició que el canterano se quedara sin otra opción que permanecer en el club a sabiendas de que no jugaría ni en el primer equipo ni en el segundo, donde Joel era el titular.
Pero las fortuitas y respectivas lesiones de Asenjo y Roberto en apenas un par de semanas terminaron dando con los delgados huesos de David De Gea en la portería rojiblanca. El joven toledano atajó un par de penaltis y salvó al equipo de la derrota en otros tantos encuentros. Tras la recuperación de Asenjo comenzó el inevitable debate: apostar por seguir con un De Gea tocado por la varita mágica o devolver a la portería al fichaje estelar de la temporada. Quique Sánchez Flores, que si por algo se distingue es por tener principios, se mantuvo firme en su veredicto y apostó por el canterano.
Apenas unos meses después nadie duda de la capacidad de De Gea para defender la portería rojiblanca. Sus últimas actuaciones ya han disparado la alarma de los ojeadores de Vicente del Bosque, que acudió en persona al Calderón el día del Atlético-Barcelona. De Gea lo tiene todo para ser una leyenda en la portería del Atlético de Madrid y sustituir en la Selección Española a un Iker Casillas que antes o después caducará. Lo único que tiene que hacer es mantener los pies en el suelo y la cabeza sobre los hombros. Igual que a Iker, el destino le sonreirá cuando encuentre cualquier obstáculo.
|