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Ana Botella, flor de basura
Mario López
Ana Botella, la famosa teórica de las peras y las manzanas, la señora de Aznar, la concejala de Medio Ambiente de Madrid, lleva meses sin pagar a la empresa que se encarga de mantener limpia nuestra hermosa ciudad. Aplicando la doctrina de la morosa edil, la patronal ha decidido dejar sin salario a los trabajadores el mes que viene.
Como siempre, pagando el que menos culpa tiene. El caso es que los madrileños cumplimos puntualmente con el Ayuntamiento para que los trabajadores de la limpieza cobren todos los meses su humilde salario. ¿En qué ha empleado el dinero que ha recibido con este fin la señora de Aznar? Creo que es algo que debería aclararnos inmediatamente.
Hace unos días la polifacética señora del aún más polifacético señor Aznar tuvo el cuajo de declarar que el problema de la limpieza en Madrid reside en la tropa de pordioseros que ensucian nuestras calles con sus desperdicios (hay que decir que la basura producida por la familia Aznar Botella en un día equivale a la producida por un indigente en todo un año).
Y ahora quiere condenar a los trabajadores de la limpieza a la mendicidad. ¿A qué está esperando la fiscalía anticorrupción para investigar este sucio asunto? ¿A que las peras se casen con manzanas y las ranas críen pelo? Yo, desde mi modesta condición de peatón pagano, le recomendaría a doña Ana que, en lugar de publicar con su nombre los cuentos de los hermanos Grimm o Christian Andersen, se los leyera. Aprendería, entre otras cosas, a tener más consideración con los seres humanos desamparados, a respetar el dinero de los ciudadanos, y ha ser más cuidadosa con lo que dice.
Es curioso cómo se lo montan estos liberales: el ciudadano paga, el edil no, el patrón tampoco, y el trabajador se queda sin cobrar. Pues, digo yo, ¿no se podría recomponer la situación traspasando la propiedad de la empresa al trabajador, poniendo de patitas en la calle al patrón y a la edil y, finalmente, indemnizando al ciudadano?
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