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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

¿Estamos muy sexualizados?

Mario López
Mario López
domingo, 26 de septiembre de 2010, 07:58 h (CET)
Entre las muchas cosas que a uno le toca oír a diario, por no estar sordo, se me coló esta el otro día: "la sociedad está sexualizada". Hombre, digo yo que sexualizados estamos todos, salvo aquellos o aquellas que padezcan algún tipo de disfunción orgánica, hayan alcanzado una edad provecta o se hayan saciado hasta el hartazgo; a todas ellas desde aquí presento mis respetos y ofrezco mi apoyo moral. Por otra parte, los seres humanos estamos socializados y en esa socialización entra el sexo, faltaría más; de no ser así no veo yo la manera de reproducirnos ni cómo pasar el rato con aquel o aquella con quien se te ha acabado la conversación y te despierta cierto morbo. Así que, efectivamente, la sociedad está sexualizada en la medida en que es sociedad. Vamos, que está en su propia naturaleza. Ahora, si lo que se quiere decir es que estamos obsesionados con el sexo, que padecemos un enfermizo interés por los hábitos sexuales de nuestros semejantes y vemos en todo lo que se mueve un motivo para pecar, eso ya es otra cosa. Y no digo yo que no sea así; no hay más que pegar la oreja a cualquier grupo de oficinistas, cuando están en la calle fumándose un cigarrillo, para salir de dudas. Pero si estamos obsesionados con el sexo no es porque estemos muy sexualizados sino por todo lo contrario.

La persona que lleva una vida sexual activa no se obsesiona con el sexo, simplemente lo practica. Incluso los hay que, resignados al disfrute de placeres solitarios, viven el sexo a su manera sin que ello les cause mayor quebranto. Cualquier cosa que no sea la castidad u ofender el pudor ajeno es buena cosa. Así que si en nuestra sociedad se habla demasiado de sexo es porque estamos un poco faltos de él. Lo recomendable sería hacer lo contrario: hablar menos y follar más. Si tus palabras no mejoran el silencio, calla. ¿Cuántas noches no te habrás ido a la cama solo a causa de esa verborrea que te pierde? Es un hecho contrastado que el callar y saber escuchar nos vuelve más atractivos sexualmente. El silencio en la intimidad es el preludio de los besos, y de los besos a lo otro no hay más que un paso. ¿Qué hay de malo en ello? ¿No está mucho mejor eso que pasar el día sentado en la oficina haciendo informes tediosos o entregado a otras rutinas aún peores y que lo único que te provocan es, precisamente, ganas de follar? Así que, en mi opinión, lo que nos pasa es que estamos poco sexualizados y demasiado obsesionados con el sexo.

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