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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¡Atraco a los pensionistas!

Miguel Massanet
Miguel Massanet
domingo, 26 de septiembre de 2010, 07:55 h (CET)
Que lejos quedan ya aquellos tiempos en los que el señor Rodríguez Zapatero prometía, a todos los españoles, mejoras sociales, empleos seguros, eliminar los contratos “basura” , asegurar el aumento de las pensiones y garantizar su pago a los pensionistas y, como gran colofón, como promesa básica de su legislatura, la eliminación del desempleo. Todos, tanto los que los votaron como los que nunca nos hemos fiados de ellos, hemos podido comprobar en lo que han quedado todas aquellas bravatas de ZP y, todos, hemos estado sufriendo en nuestras propias carnes los resultados de una política equivocada, made in PSOE, en la gestión de una crisis que, evidentemente, no ha sido exclusivamente española pero que, en honor a la verdad, en España la hemos estado padeciendo y la seguimos soportando con más virulencia y con peores efectos que en otros muchos países a los que ha afectado. Sin embargo, debemos reconocer que, en este tema, en el de la recesión, los hay que han salido mejor parados, que han recibido más ayudas, han tenido más facilidades y de los que, el Gobierno, se ha preocupado con más preferencia que otros. Si la aportación de mas de 250.000 millones de euros para la ayuda a la banca y a las cajas de ahorros, ha servido para que este sector – no olvidemos que ellos, juntamente con los grandes promotores y especuladores del sector de la construcción fueron los directamente responsables de la burbuja inmobiliaria y de su estallido – haya conseguido apalancar sus problemas y sigan imponiendo su ley, a pesar de que todos sabemos que sus activos inmobiliarios están sobrevalorados y que, a pesar de todo, son los mismos perros con distintos collares los que siguen dirigiendo la mayoría de aquellas entidades que, saliéndose de sus funciones, quisieron especular, interviniendo directamente en el gigantismo del sector de la construcción.

Hoy el señor ZP está desacreditado incluso entre sus más fervientes defensores, aunque se resisten a reconocerlo. No obstante, es un sujeto de muchos recursos, peligroso en las distancias cortas, capaz de convencer a muchos ciudadanos de que, él solo, puede sacar a España del mismo atasco en el que la metió y dispuesto a vender, no diré su familia, por respeto a ella, pero a todos sus más fieles compañeros de equipo, con tal de sobrevivir y continuar aferrado al poder. Pero hoy me quiero referir a un numeroso grupo de personas que ya no trabajan, que no forman parte del mercado laboral pero que, sin embargo, están muy directamente ligados a él porque, quieran o no, dependen de los que trabajan para poder continuar recibiendo sus pensiones, en la mayoría de casos, raquíticas percepciones de las que dependen para poder continuar viviendo con un mínimo de dignidad. Este sector ha sido uno de los grandes sacrificados, sobre el que se ha hecho recaer, junto con los funcionarios, el peso de la equivocada política de austeridad del Gobierno, al serles congeladas las pensiones para el año 2.011.

Y es que, a este grupo de ciudadanos que pagaron sus cuotas a la Seguridad Social durante los años que trabajaron, pensando que, al jubilarse o al tener un percance en su salud que les impidiese trabajar, percibirían sus pensiones actualizadas, de modo que no perderían poder adquisitivo durante el resto de años de su vida; ahora, precisamente cuando gobierna el país un gobierno socialista, se ven frustrados en sus esperanzas y engañados en lo que se les prometió, cuando se los convierte en el chivo expiatorio del Gobierno que, aprovechándose de que son un grupo que no hace huelgas ni crea problemas, hacen que paguen los primeros, por sus desmanes económicos. Porque, señores, no es que sólo se les hayan congelado sus percepciones sino que, por añadidura se les corta su fuente complementaria de ingresos. En efecto, aquel trabajador que se hubiera sacrificado para crearse un pequeño capitalito con el que completar su pensión, invirtiéndolo en algún producto mobiliario, público o privado; se va a ver precisado a soportar un nuevo impuesto sobre las rentas del capital que, no lo olvidemos, en poco más de dos años ha pasado del 15% al 19% actual y, ahora se nos anuncia que, hasta los 6.000 euros anuales, se van a gravar con un ¡22%! Nos congelan las pensiones y se nos resta poder adquisitivo al cercenarnos parte de los réditos de nuestros ahorros.

Por añadidura, y por si no fuera bastante, deberemos recordar que, los técnicos de las empresas, los que tenían salarios mensuales que superaran un determinado límite, tenían un tope en sus cotizaciones, por encima del cual ya no se podría cotizar. Este hecho significaba que, cuando se jubilaban, su nivel de vida sufría un importante retroceso, al percibir una pensión muy inferior al salario que percibían trabajando. Ahora, nos dicen que, a las pensiones mínimas, sí les van a aumentar, para el 2.011, un 1%, lo que nos parece perfecto; sin embargo, el resto permanecerán tal y como están ahora; medida que se justifica, acudiendo al socorrido argumento de que los ricos son los que deben pagar, ¿de qué ricos nos hablan, si sus pensiones quedaron recortadas, ya en su origen, por una regla que les impedía cotizar más? Si usted contrata en una compañía de seguros privadas, la percepción de una pensión vitalicia, por un determinado importe, y paga religiosamente sus cuotas mensuales; a nadie se le ocurriría poner en duda que, en el momento de hacer efectivo su derecho a percibir la prestación, se le pagará por el importe contratado. Lo curioso de este tema es que, si usted trabaja la Seguridad Social no le dan opción a que deje de cotizar para invertir el dinero de la cotización en hacerse un seguro privado. Te hablan de la solidaridad de los que más ganan, pero lo que no te dicen son los despilfarros en contratación de funcionarios; en la dispensación de medicamentos; en la concesión de bajas de complacencia; en gastos superfluos y en malas administraciones de centros sanitarios, convertidos en verdaderos cementerios donde el Estado entierra millones a costa de las cotizaciones de los ciudadanos.

Cuando ya se lleva años cotizando, cuando ya se es demasiado viejo para buscarse el modo de completar su pensión, cuando ya le es imposible contratar un seguro privado; es cuando le salen, estos que nos gobiernan; estos que alimentan a miles de liberados y a unos sindicatos que sólo trabajan para el Gobierno y se olvidan de los trabajadores; estos que no tienen vergüenza de estrenar un traje cada día, como nuestras ministras, estos que perciben sueldos astronómicos y que, con unos pocos años de cotización, ya consiguen asegurarse pensiones millonarias; estos, repito, que no saben lo que es tener vergüenza torera y se aprovechan de los débiles mientras van gastando millones en Alianzas de Civilizaciones; en regalos para las tiranías americanas; en viajes gratis y que perciben dietas hasta por respirar; los que nos dicen que tenemos que apretarnos el cinturón y que debemos sacrificarnos en bien de los demás ¿en bien de quién, señores del Gobierno?, acaso, ¿ para que ustedes sigan chupando del Erario y la señora Pajín coloque a su novio con un sueldazo?, ¿es por eso que la corriente eléctrica nos ha subido más de un 7% desde enero?, ¿ ha subido el coste de vida este porcentaje?, han subido los transportes públicos y han subido los hidrocarburos, desmesuradamente. La señora Salgado, esta mosquita muerta que las mata callando, ya tiene en mente “hacer algunos pequeños retoques”. Uno de ellos será subirnos el IRPF, dicen que a los ricos, pero sabemos que es una filfa y que, al final, vamos a tener que pagar todos porque, de otra forma, no van a poder recortar el déficit público que nos está asfixiando. ¡Ah! Y no se olviden de los hidrocarburos y su “impuesto especial” que, aunque de momento no se habla de él, pasará como con el recibo de la luz que, el día menos pensado, nos dará un salto de un 4% y todos contentos. ¡Claro que, todo esto, al Ejecutivo no le afecta!

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