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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Las campanas repican por España

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 25 de septiembre de 2010, 02:58 h (CET)
Mientras Europa anda dividida entre la euforia de la economía alemana, su resurgir brillante de la recesión y los sustos provocados por Portugal, Irlanda y Grecia, que parece que siguen la senda hacia el default de sus economías, el que se quiso atajar por la CE con la aportación de un fondo de rescate de 750.000 millones de euros con los que el BCE se debía hacer cargo de la deuda emitida por dichos países, para poder resistir los embates de la crisis. Aparentemente, la única nación que ha conseguido, hasta ahora, superar el peligro de crack soberano, ha sido España, si es que queremos creernos lo que se nos dice desde el Gobierno y una cierta mejora en el precio de la colocación de nuestra deuda pública. Sin embargo, no tenemos ningún motivo de regocijo si, lo único que al pueblo español se nos está ofreciendo, es un panorama verdaderamente espeluznante, para los próximos meses. Puede que muchos de ustedes no sepan que todos los españoles ya llevamos soportando, sobre nuestras sufridas espaldas, parte de las consecuencias de un gobierno socialista, de más de seis años, durante el cual todos los inventos del señor ZP, todos sus despilfarros, todas las subvenciones que han salido de las leyes del Gobierno, bajo la apariencia “ de mejoras sociales” y todas las consecuencias de una política de ayudas públicas, mal encaminadas y poco meditadas; han obligado a que, el Tesoro de la nación –ante la evidencia de que los pagos han superado, holgadamente, a las recaudaciones por impuestos y el déficit público ha alcanzado cotas insoportables, llegando al 11% del PIB – se haya tenido que valer de la emisión de mas deuda pública para atender a los vencimientos y los intereses de la que ya estaba a punto de vencer; además de emitir más deuda adicional para poder atender a los nuevos pagos, derivados del paro que estamos soportando y de la falta de austeridad del Gobierno en sus gastos propios y en el gasto público.

Lo cierto es que, según un reciente estudio, cada familia española de cuatro miembros, desde el año 2007, deberá pagar, con sus impuestos futuros, un importe de 18.000 euros para evitar que el país quiebre. Un regalito del gobierno socialista del señor Zapatero, que se nos oculta bajo los habituales tecnicismos encaminados a confundir a la ciudadanía, que sólo percibe que cada vez la vida se le pone más cuesta arriba y que el llegar a final de mes se está convirtiendo, cada día más, en una proeza. Es de sentido común que los españoles, sujetos a las veleidades del Gobierno que, como es su costumbre, se vale de subterfugios para ir dando largas a nuestros problemas; hayan llegado a un punto en que ya no se toman en serio nada de lo que se les dice y miran con estupefacción los anuncios de aumentos, para octubre, de las tarifas eléctricas en un 4’8%. ¿ Sus consecuencias? Pues, aparte de que la luz nos va a costar más a cada ciudadano, los efectos colaterales de esta subida la vamos a notar, en mayor o menor medida, en todo lo que está relacionado con este tipo de energía, Consecuencia, menos dinero en nuestro bolsillo. Aunque todavía es reciente, es evidente que, el aumento del IVA, va a repercutir en todas nuestras compras y nuestros recibos lo que, de forma acumulativa, contribuirá a complicarnos la vida cada vez más; pero, cuidado, que ya estamos ante una nueva amenaza, el aumento del IRPF, que dicen que sólo afectará a los que ingresen al año más de 120.000 euros.

Parece una medida muy social, gravar a los ricos para beneficiar a los pobres, pero no se engañen ustedes, que todo tiene trampa. La recaudación de este tramo sólo afectará a unas doscientos mil contribuyentes y, lo que se calcula que se va a recaudar ,serán, en total, 108 millones de euros, una futesa, una nadería, si se compara con los miles de millones del déficit público. Suena a chiste cuando la señora Salgado dice que los afectados “estarán encantados de pagar más”, pero es que, tanto si pagan como si no, esta medida no va a ser suficiente para poner orden en nuestras cuentas públicas. Aparte de que, al pagarse el IRPF sobre tramos, es muy posible que técnicos, científicos, especialistas y grandes asalariados decidan que, si de cada dos euros que ganen por encima de los 120.000 anuales, el Estado se les va a quedar uno; no les salga a cuenta trabajar más y decidan que es mejor dedicar su tiempo a otros menesteres, como el ocio, que les compensen más. El problema que tiene el Gobierno, para intentar reducir el excesivo déficit público que tenemos ( no olvidemos que, antes del 2013, deberemos reducir nuestro déficit público al 3% máximo permitido por la Cláusula Europea de Estabilidad), no se puede solucionar si no es a base de que, la enorme estructura de nuestro Estado ( Gobierno Central, Autonomías, cientos de miles de funcionarios, empresas públicas, parlamentarios, la Casa Real, ministerios inoperantes etc.), se reduzca drásticamente (medida que, según se ve, no está en los planes del Gobierno), o, si no se toma este recurso, la única salida que tiene el Ejecutivo es aumentar de nuevo los impuestos pero, no sólo a los ricos, sino a todos los españoles y, en especial, como siempre ha venido ocurriendo, sobre la sufrida clase media, ésta que viene cargando con el peso de la crisis, sin que haya contribuido en nada a que se produzca, salvo, eso sí, en creerse que, en España, nunca pasaría nada semejante; a lo que contribuyó, evidentemente, el señor Zapatero, al negar que la crisis nos pudiera afectar a nuestra nación, proclamando la “fortaleza” de nuestra economía y nuestro sistema financiero.¡De pena, señores, de pena!

Ahora, mientras mendiga a los magnates americanos que inviertan en España cuando, sólo hace unos meses, los tachaba de especuladores; en España sigue su labor de acoso y derribo de la nación. Para seguir en el machito, para agarrarse al sillón del poder, está vendiendo a España a trocitos como aquel capellán que vendía a sus feligreses parcelas de cielo. Una vez más cede al chantaje de los nacionalistas; una vez más se somete al PNV que ya dice, sin pudor, que va a sacar tajada de la necesidad de Zapatero de apoyo para que se aprueben los PGE. No es que sólo sea una mala noticia el que, al País Vasco, que ya goza de demasiadas bicocas económicas, se le permita que en determinados contratos, para favorecer la contratación de trabajadores, la autonomía vasca pueda decidir reducir la cotización, sin precisar permiso del Gobierno Central y, como es evidente, se esté dando un plus de competitividad a las empresas vascas (que ya disfrutan de una fiscalidad más suave que en resto de España) con respecto a las ubicadas en el resto de autonomías. ¿Dónde está recogido, en esta transferencia, el precepto constitucional de que “todos los españoles somos igual ante la ley”?

Naturalmente, no se precisa ser muy inteligente para deducir los efectos derivados de tal concesión. Empezando por Catalunya y seguida por el resto de comunidades, todas van a pedir que se les otorguen idénticos beneficios. La consecuencia es que, el Estado español, cada vez se va descargando de competencias y, poco a poco, las comunidades autónomas se hacen más independientes y, si esto pudiera parecerles bien a algunos –siempre que todas las comunidades fueran leales a la unidad de España, solidarias con el resto y dispuesta a aceptar las directrices del Gobierno central –; todos somos conscientes, no obstante, de que esta circunstancia no es la que se da en nuestra nación, donde es evidente que existen varias regiones que luchan por su autogobierno y propugnan su independencia; entre las cuales, como no, se encuentra precisamente el País Vasco, la beneficiaria del acuerdo de ZP con el PNV. Este, señores, es el actual panorama español, ¿saben ustedes “por quién doblan las campanas”? Yo sí.

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