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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

A gritos y susurros

Kathleen Parker
Kathleen Parker
jueves, 23 de septiembre de 2010, 06:46 h (CET)
NUEVA YORK -- Hay ocasiones en las que cuando todo el mundo grita, sólo es audible un susurro.

Esa es la lógica detrás de un contundente anuncio anti-Barack Obama nuevo que no aspira a sacar la indignación de la nación sino la tristeza del país.

"Mourning in America", que se emite a nivel nacional, es una mordaz parodia del icónico anuncio "Morning in America" de Ronald Reagan. Al margen de la orientación política de cada cual, es imposible ver este nuevo anuncio y no sentirse, bueno, triste. Brillante.

Todo el mundo está indignado. Pero la indignación está sobrevalorada. Usar y tirar, como decimos allá en el Sur. La mayoría de los estadounidenses también está triste. La siempre generosa América parece al borde del hambre, espiritual si no literal, aunque lo segundo parece igual de posible a medida que los empleos desaparecen y las empresas cierran.

El anuncio, que está colgado en YouTube (http://bit.ly/9NUS4r), cita las estadísticas más recientes de paro y desahucio, y otros datos que ilustran la ruptura del contrato colectivo -- la idea de que nuestros hijos pueden, deben y vivirán mejor que nosotros. O igual de bien por lo menos.

Replicando casi al pie de la letra el texto del anuncio de Reagan, el nuevo está grabado bajo una luz más oscura y sombría. Esto dice Reagan:

"Vuelve a salir el sol en América. Hoy, más hombres y mujeres que nunca en la historia de nuestro país acudirán a sus puestos de trabajo".

El nuevo anuncio, producido por Citizens for the Republic, un colectivo de organizadores que se identifican como amigos y admiradores de Reagan, es menos soleado:

"Hay pesar en América. Hoy, 15 millones de hombres y mujeres no tendrán posibilidad de acudir al trabajo. Las empresas cierran. 29.000 familias habrán sido desahuciadas al caer la noche. Esta tarde, se casarán 6.000 hombres y mujeres, naciendo sus hijos con una porción de 30.000 dólares de la desbocada deuda nacional bajo el brazo".

La cámara enfoca a un bebé - enterrado en deudas.

Es un anuncio inteligente, creado por Fred Davis, de Strategic Perception Inc, uno de los publicistas favoritos del Partido Republicano. Davis produjo anuncios para George W. Bush y John McCain, pero quizá sea más famoso por su anuncio "Demon Sheep" para Carly Fiorina. Davis cree que su trabajo más reciente va a destacar porque "cuando el resto del mundo grita, un susurro puede ser la forma de comunicación más poderosa. Y Dios sabe que el mundo grita".

El anuncio no es nada sutil a la hora de achacar la actual tesitura a Obama. Por el contrario, el narrador dice que bajo la dirección del presidente, Estados Unidos "va de capa caída, y está más débil, y más pobre". En un gesto de caridad tal vez, el anuncio reconoce: "Sus políticas fueron un gran experimento, políticas que fracasaron".

No se puede culpar al caballero por intentarlo. ¿Buen hombre, malas políticas? Entrando en materia: Vote a los Republicanos en noviembre y "elija un gobierno más pequeño y atento, que se acuerde de nosotros".

Los anuncios vienen y van. Muchos trasladan la indignación del ambiente. Pero el "Mourning" va directo al plexo solar emotivo y acierta de lleno. Como me decía alguien presente durante la producción del anuncio: "Dice lo que sabemos de corazón, que algo va terriblemente mal.

"En 1984, los estadounidenses eran mucho más optimistas con su futuro. Ahora los estadounidenses se sienten inseguros y están profundamente preocupados por la dirección del país... Este presidente mira a América de forma diferente a Reagan. Reagan veía a América como un faro para el viejo mundo. Obama rechaza explícitamente el excepcionalismo estadounidense... La América de 2010 sufre a consecuencia de un líder fallido y políticas económicas fracasadas".

Está por ver que este anuncio triunfe. En tanto, el interrogante más relevante es: ¿Es cierto? ¿Es Obama responsable de nuestra difícil tesitura?

Nunca he sido admiradora de los presidentes que echan la culpa a sus predecesores o que aceptan los méritos de acontecimientos que no se podrían haber dado tan al principio de sus mandatos. Los políticos siempre van a maquillar los datos para contar su versión de la historia. La economía próspera de Bill Clinton ciertamente tenía alguna deuda con Reagan. La mala suerte de George W. Bush tuvo parte de su origen al menos en la falta de concentración de Clinton. Obama heredó claramente un saco de abono, pero sus políticas también han agravado esos efectos. El sucesor de Obama se beneficiará o sufrirá casi seguro en algún grado las semillas sembradas por el presidente actual.

No obstante, probablemente sea justo decir que las ideas de Obama eran demasiado ambiciosas para el apetito de América. Habría estado bien que hubiera acometido unos cuantos ajustes progresivos en la economía y dejado los acontecimientos de transformación para momentos menos cargados.

Pero no es así como funcionan los presidentes. Ellos quieren dejar su huella, crear un legado, pasar a la historia como artífices de la diferencia. Es triste.

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