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Del intolerable sistema capitalista
Mario López
El principal argumento de los partidarios de la economía de mercado es que el empresario ha de ser el receptor de todos los beneficios empresariales por ser el que pone en riesgo su patrimonio. Pues, tal y como están las cosas hoy en día, este argumento se ha ido al garete. Hoy es el trabajador el que asume todo el riesgo empresarial, con el agravante de no ejercer el menor control sobre la empresa.
El límite de lo razonable, en lo tocante al mercado laboral, se ha rebasado ampliamente. Ya no es una cuestión de justicia, sino de mínima razonabilidad. Es absolutamente inaceptable el actual estado de cosas que rige en las relaciones laborales, la gestión de las empresas, el nivel de los salarios, y la participación en los beneficios empresariales. La única solución aceptable es darle la vuelta por completo al actual status quo, como a un calcetín. Es intolerable que los trabajadores, principal activo de la empresa, no disfruten de una estabilidad laboral, un salario digno y una decisiva participación tanto en la gestión como en los beneficios de aquello a lo que dedican su vida. El sistema capitalista no funciona y, además, es profundamente inmoral. Ya estamos tardando en darle el finiquito.
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