Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Labordeta se fue con su mochila

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
martes, 21 de septiembre de 2010, 06:48 h (CET)
Es la madrugada del domingo y buceando en el ciberespacio me llega la triste y esperada noticia de la muerte de ese gran hombre que fue José Antonio Labordeta. Poeta, escritor, cantante, viajero que no turista, político por amor a Aragón, maestro y por encima de todo aragonés. Desde hace cuatro años un cáncer de próstata le había mermado las fuerzas aunque siempre siguió al pie del cañón defendiendo las ideas que siempre había defendido contra viento y marea. Labordeta no se resignaba a que Aragón fuera visto desde el mal entendido folklore de la Pilarica, el “cachirulo” a la cabeza y Agustina de Aragón. Siempre reivindicó una tierra que, para él, no merecía el destino que se le había marcado.

Dio clases en el Instituto de Enseñanza Media de Teruel “Ibáñez Marín” donde enseñó a sus alumnos el amor a la tierra, a la libertad y a la poesía, aunque alguno de ellos, como Jiménez Losantos, no llegará a entender nunca de qué estaba hablando su profesor o bien olvidó muy pronto las enseñanzas de tan insigne maestro, aunque otros como Joaquín Carbonell siguieron por el camino recto las sendas marcadas por el maestro. Reivindicó la memoria de su hermano Miguel, un gran poeta muerto en plena juventud y un buen día decidió tomar la guitarra y lanzarse por tierras aragonesas a reivindicar Aragón denunciando sus deficiencias. Eran los tiempos en que desde la revista “Andalán” un grupo de jóvenes periodistas y escritores intentaban despertar la conciencia de sus paisanos mediante valientes artículos y reportajes que les costaron más de una multa por parte del Ministerio de Información franquista.

Pronto amplió las fronteras de sus canciones, yo ya conocía algunas por ser fiel lector de “Andalán”, un buen día se acercó hasta Valencia para actuar en el desaparecido Valencia Cinema de la calle Quart donde la sociedad STUDIO programaba buen teatro y buenos recitales de los cantautores del momento. Un día antes del recital me acerqué a casa de un amigo donde Labordeta se alojaba, entonces el caché de los cantautores no les daba para acudir a hoteles de lujo como ahora exigen algunos y siempre había alguien que estaba dispuesto a recibirles en su casa. Allí me encontré con un hombre pausado, tranquilo, con pinta y manera de profesor, es lo que había sido durante mucho tiempo. Hablamos durante más de dos horas y aquella entrevista se publicó en “El Poble Valencià”, periódico que editaba el viejo PSPV cuando aún era un partido de izquierdas y nacionalista, y también en Valencia Semanal donde comenzábamos a hacer nuestros pinitos periodísticos un grupo de jóvenes que deseábamos un País Valencià más libre. El recital fue todo un éxito, la sala llena y en el escenario Labordeta con su guitarra haciendo que todo el público cantará con él reivindicando la libertad y las tierras de Aragón. Después, con el paso de los años, fueron muchas las veces que acudí a sus recitales donde siempre disfruté con sus canciones.

Un buen día Labordeta saltó a la política y obtuvo acta de diputado por la Chunta Aragonesista, ahí también nos encontramos ya que por aquel entonces yo militaba y tenía un cargo orgánico en la extinta UNITAT DEL POBLE VALENCIÀ que, más o menos, defendía las mismas ideas y política que la CHUNTA. Su paso por el Congreso de los Diputados fue sonado, se ganó el respeto de muchos de sus compañeros de hemiciclo a pesar de decir las verdades que muchas veces se callan desde los escaños de la Carrera de San Jerónimo. Todavía se recuerda el día en que enfrentándose al entonces Ministro Álvarez Cascos mando literalmente a la mierda a la bancada del Partido Popular desde donde seguían su intervención con chanzas y sin mostrar ningún respeto. Realmente Labordeta fue un beduino en el Congreso como ha titulado su libro donde habla de aquella época. Después de dos legislaturas y con la enfermedad ya mermando sus fuerzas dejó la política activa.

Ha escrito más de una veintena de libros y ha recorrido infinidad de pueblos de España con su mochila a cuestas para después enseñarlos a ellos y sus gentes por las pantallas del televisor. Aquel programa de Televisión Española fue una lección de geografía y humanismo para todos los teleespectadores, pero eran otras épocas en las que valía la pena sentarse ante el televisor, hoy un programa como aquel es impensable, los televidentes han sido educados por las cadenas en la zafiedad y la basura.

Ahora José Antonio Labordeta ha cogido su vieja mochila, la ha llenado con una hogaza de pan, un poco de chorizo, un buen trozo de jamón de Teruel y una bota de vino con algún tinto del Somontano y se ha ido a pasear para siempre por ese Aragón que nos mostró como una tierra con “polvo, niebla, viento y Sol y donde hay agua una huerta”, pero también como una tierra con esperanza. Descanse en paz, lo merece después de tanta lucha.

Noticias relacionadas

Crisis política catalana

Las medidas aprobadas irán al Senado y se verá lo que sucede

Dos peligros al acecho: elecciones y contagio prematuro

“La verdad se fortalece con la inspección y con el examen reposado; la falsedad se aprovecha de la prisa y de la indecisión” Tácito

A vueltas con nuestra democracia

Unas modestas reflexiones sobre el poder y las leyes

Quien deja de aprender no puede madurar espiritualmente

¿Por qué y para qué hago esto y lo otro?

¿Llama la muerte a la puerta?

La muerte es un problema que preocupa pero que no se le encuentra solución
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris