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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

A Zarra y al PP les tocó el gordo

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 19 de septiembre de 2010, 06:45 h (CET)
Este verano he aprovechado el hecho de que mi televisor ha decidido no marchar más para poder leer una parte del montón de libros que tengo almacenados en mi Papyre. Me he sumergido en las aventuras del comisario Montalbano, creación de Andrea Camilleri, del comisario Brunetti, ideado por Donna León, por las calles de Venecia y he podido comprobar cómo en esta literatura de “ladrones y policías” abundan los delincuentes de cuello blanco. Después de tanta lectura de aventuras policiales en las que aparece abundantemente el soborno, la prevaricación, policías corruptos, industriales que blanquean dinero de la Mafia mediante sus empresas y toda una amplia gama de individuos dedicados al delito y la corrupción me reafirmó más en mi creencia que, salvando las distancias y teniendo en cuenta que a veces la realidad supera a la ficción, el País Valencià cada día está más cercano a Palermo.

La última lectura en la que me he sumido ha sido la novela “El alquimista impaciente” de Lorenzo Silva. He seguido con interés a lo largo de las páginas de esta novela las intrigas que han ido investigando el sargento Vila y la guardia Chamorro, ambos investigadores del cuerpo de la Guardia Civil. Aquí también hay funcionarios judiciales corruptos, asesinatos, putas y matones eslavos, industriales que pugnan por la concesión de las basuras municipales, una barra de uranio robada, y todo ello sucede alrededor de una central nuclear que aunque el autor no identifica puede ser la de Trillo. Otra vez he vuelto a pensar en las tierras de la Comunitat Valenciana, aquí también tenemos jueces que son “más que amigos” de los imputados, políticos e industriales paseando por las comisarías y las sedes judiciales a cuenta de las contratas del tratamiento de la basura y hasta un alcalde asesinado por unos sicarios a los que se contrató en un puticlub. Se podría escribir una excelente novela negra sobre todo ello y seguro que aquí también la realidad superaría a la ficción.

Justo terminando de leer todas estas intrigas sucedidas al socaire de una central nuclear leo la noticia de que el pequeño pueblo de Zarra, situado en el Valle de Ayora en la Comunitat Valenciana, va a ser, seguramente, el afortunado, según su alcalde, receptor del Almacén Temporal Centralizado (ATC), silo en el que se almacenarán los residuos nucleares de las nucleares españolas. Para este pueblo de poco más de 500 habitantes es como si les hubiera tocado la lotería ya que la ubicación de este almacén supondrá, según los expertos, la creación de 500 puestos de trabajo y cerca de tres millones de euros anuales en concepto de subvención estatal por tener en su territorio unos residuos de los que se desconoce su peligrosidad. Juan José Rubio, alcalde del pueblo desde hace más de treinta años, está contento pero considero un peligro poner tanto dinero en manos de un individuo que en el 2006 fue expulsado del PSOE por estar imputado en delitos urbanísticos, poca fiabilidad puede tener quien ya intentó medrar antaño y que ahora puede verse con un Ayuntamiento con las arcas llenas gracias a la basura nuclear. Aunque el pueblo aparece dividido ante la situación de tener en su término municipal este almacén nuclear muchos de sus vecinos estarán ya frotándose las manos ante la perspectiva de no tener que viajar hasta Almansa o Ayora para encontrar trabajo, además ya están acostumbrados a convivir con el posible peligro de una central nuclear, Cofrentes está a poco más de diez kilómetros de Zarra y cada día los vecinos de Zarra nada más levantarse ven las dos columnas de agua evaporada que se levantan en su vecino nuclear. Tal vez una inyección de dinero puede conseguir hacer olvidar los peligros del uranio.

Al parecer ninguna Comunidad Autónoma quería en su territorio la instalación del ATC, aunque hace unos meses el Partido Popular de la Comunitat Valenciana no se oponía a su instalación en Zarra. Ahora las cosas han cambiado, hay elecciones dentro de no mucho tiempo y todo lo que pueda desgastar al PSOE es válido para muñir un montón de votos. El PP ya tiene lema para acudir a los próximos comicios, ahora su grito será “nos quitan el agua y nos mandan los residuos”. Los votos de Zarra ya los tienen perdidos, y además son pocos, pero esta cantinela junto con el metafórico grito de “los catalanes nos roban la paella, las fallas y el Micalet de la Seu” puede rendir buenos frutos en el resto del territorio valenciano donde al parecer, y según las encuestas, todos los trapicheos llevados a cabo por sus máximos dirigentes y la imputación judicial de varios de ellos no les afecta ya que han conseguido con la ayuda de la televisión autonómica, donde los informativos y toda la programación están a su servicio, que el pueblo valenciano esté adormecido por sus cantos de sirena. Al fin y al cabo ya el Conde Duque de Olivares nos calificó de ser un “pueblo muelle” y así sigue siendo la mayoría, un pueblo blando, dócil y adaptado al calor del poder.

Encima el PSOE, con la rosa cada día más marchita, parece una barquichuela sin timón ni capitán. En el caso de Zarra el Ministro Sebastián da la noticia de la ubicación del ATC en dicha localidad para ser desmentido a las pocas horas por la Vice Presidenta De la Vega y en las elecciones locales y autonómicas están, como en otras ocasiones, en la tesitura de cambiar de líder pocos meses antes de su celebración, seguramente desconocen aquel viejo dicho que dice que nunca se debe cambiar de caballo vadeando un río. En el Ayuntamiento de Valencia Carmen Alborch, hasta ahora al frente de la oposición socialista, tira la toalla y prefiere el cómodo escaño senatorial a la brega diaria en una ciudad donde reina Rita Barberá, para sustituirla al frente de la candidatura socialista se han sacado de la manga a un diputado que desde sus tiempos de Secretario de las Juventudes Socialistas no se ha bajado del coche del “aparato” , a una parte de la militancia socialista no le ha parecido bien esta nominación y Manuel Mata, con larga experiencia municipal y actual diputado autonómico, quiere acudir a primarias para ver quien encabeza la lista. En la candidatura autonómica a Alarte, actual Secretario General, le ha salido un competidor, Antoni Asunción, que fuera Ministro con Felipe González y tuvo que dimitir a raíz de la fuga de Roldán. Asunción lleva años apartado de la política activa dedicado a sus negocios, una parte de las acciones de los mismos la ha vendido al Banco de Valencia, dominado por el PP, justo en el momento en que anunciaba su intención de presentarse a primarias para disputarle el sitio a Alarte.

Mientras las candidaturas sean establecidas por los aparatos de los partidos y no por los militantes los puestos de salida serán siempre ocupados por los más fieles, por los que no molestan, por los dóciles y no, como sería lógico, por los más preparados. Primarias si, pero en todos los partidos, y limpias, sin que los aparatos ni la dirección intervengan en las mismas para decidir los resultados hacia uno u otro candidato. A Zarra le ha tocado la lotería si es que finalmente se instala en su término municipal el ATC, al Partido Popular también porque el PSOE le ha facilitado una nueva arma electoral para desgastarle todavía un poco más por mucho que los socialistas valencianos protesten ahora por la ubicación de la basura nuclear. Pero al País Valencià no le ha llegado ni la “Pedrea”, las tierras valencianas van a soportar, además de la nuclear de Cofrentes, un silo en el que se almacenará toda la peligrosa basura que producen las centrales nucleares de toda España.

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