Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

El ego de Zapatero nos hunde

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 16 de septiembre de 2010, 07:12 h (CET)
Debemos admitir que el señor Rodríguez Zapatero tiene la facultad de sorprendernos más a menudo de lo que quisiéramos, con alguna de sus ocurrencias que, en muchas ocasiones, cuando nos coge desprevenidos, consigue ponernos la piel de gallina. Lo que sucede es que, en España, ya nos estamos habituados a sus extravagancias, tanto que, cuando se limita a ponerlas en práctica dentro de los límites de nuestra nación, o con su cara de niño travieso y guasón, nos las obsequia a través de las TV o de cualquiera de los medios de comunicación que le son adictos; conociendo la idiosincrasia del personaje, debemos aceptar que ya nos resbalan por sobre de estas conchas de galápago que nos han crecido, a los españoles, desde que no nos ha quedado otro remedio que acorazarnos para sobrevivir a este Gobierno socialista, que parece que se está perpetuando en el tiempo como si fuera una de esas pesadillas que nos atormentan por la noche que parece que nunca van a desvanecerse. . Pero, señores, el que el Presidente de la nación española, en su participación en Foro de Oslo sobre crecimiento y empleo organizado, convocado por el FMI y la Organización Mundial del Trabajo, se saliera de madre como, por otra parte, ya va siendo costumbre en él, para, ante el resto de personalidades asistentes al evento, que lo estaban contemplado con cara de incredulidad y estupefacción, hablar de su “visión distinta de lo que es considerado empleo y desempleo”, señores, ¡ya son higos de otro costal!

Y es que, el señor Rodríguez Zapatero, quiso epatar a la concurrencia que lo escuchaba haciéndola partícipe del fruto de sus más profundas meditaciones, exponiendo su nueva teoría respecto a lo que son personas en paro y, consecuentemente, que forman parte de los que engrosan las filas del desempleo, de aquellos otros que también perdieron sus trabajos, que no realizan trabajo alguno y cobran también del desempleo, pero están realizando cursillos de capacitación , los que suman la cifra de 800.000; sólo que, en virtud de las magias y trucos del ministerio de Trabajo, se los ha excluido de las estadísticas oficiales de parados. Para ZP este grupo de “estudiosos” no son gente parada que no tiene trabajo y que forman parte de aquellos que perciben alguna prestación por desempleo, a cargo de la Seguridad Social. Lo cierto es que no se diferencian del resto, de los más de 4.000.000 de parados que no reciben formación, más que en estar ocupando su tiempo libre en reciclarse; una actividad que, por otra parte, nos parece de perlas siempre que, lo que se les enseñe, sea algo más instructivo que visitar bodegas o ver películas. Para nuestro Presidente, no obstante, que ha descubierto la cuadratura del círculo, estos que no trabajan cuando deberían tener oportunidad de hacerlo, son gente que “trabaja para el país”. Curiosa interpretación que nos deja perplejos porque, en nuestra ignorancia, siempre habíamos considerado que quien trabaja para el país es quien desarrolla una actividad, un trabajo, una misión, una prestación física o intelectual que aporte un beneficio para la colectividad. Hasta que el señor ZP nos ha aclarado las ideas, habíamos pensado que los estudiantes, los que aprenden, los que están en período de aprendizaje para labrarse un porvenir, mientras lo hacen, lo único que aportan a la nación son “gastos” y, si alguien quiere comprobarlo basta que consulte, en los PGE, las dotaciones presupuestadas para educación.

Ahora ya podremos estar seguros de que, en la UE, no van a colar nunca más las estadísticas del desempleo que les enviemos desde España. Todos los países que comparten con nosotros la divisa única, el euro, están ya enterados de que el gobierno español calcula esta lacra social que, por cierto dobla a la media del resto de naciones que forman parte del ECOFIN, valiéndose de unos baremos que excluyen como personas que no tienen trabajo y que forman parte de los que perciben prestaciones a cargo del Erario público, a todos aquellos que perciben alguna clase de cursos de capacitación. Lo malo de todo ello es que, si con estos trucos ZP puede intentar vender una realidad social que no se ajusta a la verdad, al resto de naciones representadas en Bruselas ( mucho nos tememos que con poco éxito); a quién no va a conseguir venderle este conejo mixomatoso será a nuestro Tesoro público que, tanto en un caso como en el otro, deberá proveerse de recursos suficientes para poder hacer frente al pago de los que no estudian y los que estudian, porque ambos siguen sin trabajar y precisan que se les ayude (a ellos y a sus familias), para poder subsistir, aunque sea en condiciones precarias. Lo malo es que, todos estos recursos no se consiguen con los impuestos (estamos en crisis y no hay beneficios o, si los hay, son menores de los que se precisan para atender a todos los frentes a los que ha de subvencionar el Tesoro público) y, por ello nos estamos endeudando emitiendo deuda pública ( bonos, letras del tesoro) que, hay que decirlo, no goza de demasiada confianza entre los inversores, lo que nos obliga a pagar más intereses y primas de seguridad, que encarecen notablemente las emisiones que colocamos en el extranjero ya que, en España, los bancos y cajas ya están saturados de ella y no están en condiciones de asumir nuevas emisiones.

Resulta indignante que, ZP, se atreva a hablar de una España en crisis como si fuera “un buen laboratorio”, tomando al pueblo español, como si se tratara de conejillos de indias, para experimentar con nosotros. Los casi cinco millones de parados según la EPA y la destrucción de cientos de miles de empresas que se ha cobrado la crisis, han sido el precio que se ha debido pagar para que ellos, los socialistas y, en particular, el señor ZP, hablen de experimentar sobre el “gravísimo problema social” que nos afecta. Y, señores, para acabar de redondear la temeridad de este personaje que nos gobierna, atribuye el paro a la explosión demográfica de los últimos años (más de 5 millones de nuevos ciudadanos), olvidándose de que esta cifra coincide precisamente con los 5 millones de inmigrantes que hemos acogido desde que el señor Caldera tuvo la “feliz” idea de destapar la caja de los truenos, con la famosa ley de regularización de los “sin papeles”. Evidentemente que, si se hubiera seguido una política como la del resto de países de la CE, de contención de la inmigración; la avalancha de inmigrantes que asaltaron, prácticamente, nuestras costas como consecuencia del efecto llamada de aquella absurda e imprudente medida; hoy en día, si hubieran previsto las consecuencias de una medida meramente electoral, nuestro problema de paro sería, con toda certeza, mucho más asequible para nuestras arcas del Estado de lo que lo es ahora.

Y por si faltara algo, a ZP no se le ocurrió otra necedad que decir en Oslo que “la peor crisis es la del pesimismo, de la desconfianza y de la resignación”. Deberíamos replicarle que nadie más que él es el culpable de que, la España optimista, esperanzada y boyante que nos dejó el señor Aznar cuando cesó en la jefatura del Estado; se haya convertido, bajo la égida socialista que nos ha asolado en solo 6 años, en una caricatura penosa de lo que fue, con los españoles divididos; enfrentados; con las heridas de la Guerra Civil abiertas de nuevo; con un desempleo desbordado; una economía desarbolada; una enseñanza deficiente; un déficit de productividad, que nos pone a la cola de Europa; un déficit público sobredimensionado y un PIB que finalizará este año en negativo (-0’3%); cuando, el resto de países de la UE, que han hecho sus deberes –excluidas las PIIGS –, han conseguido remontar la crisis( aparte de Alemania, que se ha convertido de nuevo en la locomotora de Europa, con un incremento de su PIB de un 3’7%); con mejoras en su PIB que rondan el 1’7%. La brecha entre Europa y España se ensancha ¡háblenos usted de pesimismo, de desconfianza y de resignación!

Noticias relacionadas

El olvidado crimen de lesa patria

Entre el PP y JxSí están haciendo de este país un total desastre

El progreso de estos tiempos

18/10/2017 00:00:23

¿De qué depende la auténtica calidad de vida en la vejez?

La esperanza de que las cosas podrían mejorar alguna vez, va esfumándose sobre todo entre los jóvenes

El buen pastor

Una persona si no es guiada por el Buen Pastor está expuesta a ser absorbida por un extremismo ideológico

Puigdemont no cede

La carta de Puigdemont a Rajoy es más de lo mismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris