|
Me lo dijo Pérez, que estuvo en Mallorca
Mario López
Cuando yo era niño de jugar a las canicas, estaba de moda una canción que decía: "Me lo dijo Pérez, que estuvo en Mallorca". Entonces, incluso con mi infantil intelecto,yo ya entendía que aquella canción era una ridícula absurdez, algo así como decir: "Compré la moto de segunda mano porque su dueño come hamburguesas con cebollinos".
Vamos que, a pesar de mi pueril edad, me constaba creer que a un tal Pérez había que creerle por el mero hecho de haber estado en Mallorca. Pero ya lo empiezo a poner en cuarentena. ¿A que va a ser verdad que es una garantía de solvencia haber estado en Mallorca? Aquella isla es una auténtica mina de todo lo que se te pueda pasar por la cabeza: desde despreocupados cortesanos a la sombra del palacio de Marivent, hasta la corte de sibaritas politoxicómanos, pasando por todo tipo de buscavidas y políticos corruptos. Conocer a fondo Mallorca, efectivamente, te capacita para escribir una nueva versión de la Divina Comedia de aquel poeta florentino que fue a morir en Rávena después de haberse inventado el italiano.
|