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Hablando de otras cosas (en las mansardas del presente)
Mario López
La canción del damnificado del desamor es, por delante de cualquiera otra, "Tú solo tú". Si, además, le añades la interpretación de Matilde Sánchez (La Torcacita), y un tugurio de Baja California repleta de borrachos fumando como comanches cabreados, has llegado al nirvana de ese natural extravío del alma despechada.
Si hay alguna canción que merezca el discutible honor de representar el alma atormentada hasta la más deplorable borrachera, échale la culpa a Pedro Infante. Entre las rancheras mexicanas y las milongas pampeanas uno se arrepiente de haber descubierto América. Y no por desamor por aquellas tierras, sino por todo lo contrario. El inconveniente de ser rico es lo mal que se lo pasa uno al enfrentarse a la muerte; eso de tener que perder tanto tiene que doler un huevo. En cambio, la miseria con miseria se cura; y llegado el momento fatal, como que te la suda. Borracho y abandonado no más por tu amor; eso es algo que hay que vivirlo para poderlo contar. Uno ha tenido que darle brillo al codo de la chaqueta contra la barra de miles bares para poder merecerlo. Me encantaría pasar mis últimos días en Baja California, entre pescadores y mescalitos, pelando la pava y conchabando con los encontrados de turno, tequila tras tequila, con los ojos desorbitados pegados al culo de una hermosa mujer (o dos, si son chicas).
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