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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Huelga general y piquetes informativos

Ángel Morillo (Badajoz)
Redacción
lunes, 13 de septiembre de 2010, 10:35 h (CET)
Estamos a unos días de una HUELGA GENERAL que, como es bien sabido, es, ante todo, el acto supremo de repulsa de los trabajadores (de todos los trabajadores sin excepción) por una agresión gubernativa implantada en la normativa laboral para favorecer a la patronal. Patronal que, bien visto, lleva mucho tiempo gozando de los privilegios de una política neoliberal que debería haber atajado muchos años ha el colectivo sindical en lugar de “vivir” –como el socialismo de Loewe español- llenándose las faltriqueras con salarios estratosféricos y comiendo en restaurantes de muchos tenedores junto a las aves de rapiña que asolan el país. Por tanto, una gran parte de culpa de que nos hallemos inmersos en esta situación, dramática situación que sólo tienen la valentía de denunciar los periódicos digitales (no todos) y el Periódico Extremadura, es, reitero, suya por no haber atajado antes las políticas neoliberales impropias, por otra parte, de gobiernos de signo socialista y haber estado –como estos- viviendo en la opulencia entre “cardhu” y “cardhu” y olvidados totalmente de los trabajadores…, para gloria empresarial.

Pero ahora, ¡por fin!, se van a “batir el cobre” en la calle –su sitio y no los restaurantes antes citados- y, aún a pesar de los pesares, todos los trabajadores y todas las personas humildes, como son la mayoría de los españoles (algunas incluso vilipendiadas por la propia Administración socialista, ¡quien lo podía imaginar!), debemos acompañarlos y, pacíficamente, asumir con ellos cualquier consecuencia que se pueda derivar de un digno comportamiento en la calle que es el sitio donde se cuece la humildad y la decencia de las personas que no han tenido la suerte de nacer “ricas”, con “talento”, “poderosas”, “privilegiadas”, “distinguidas”, “notables”(politicastros y lameculos, con perdón, incluidos), etc., etc., y no tienen más remedio que sudar la gota gorda para ganarse la vida y no quedar arrinconadas por la pobreza. Que es, además, lo que sucederá si no se le “paran los pies” a los que son capaces de explotar a jubilados, pobres y parados con impuestos abusivos y pensiones, salarios y prestaciones sociales inadmisibles, y de aceptar, sin inmutarse, una gran dosis de corrupción (aunque ésta venga –en muchos casos, pero en otros no- de la mano de un bochornoso salario auto-aprobado). Y claro, si son capaces de tales ignominias, ¿de cuáles no lo serán?

Y así, cuando alguien diga que los “piquetes (término despectivo empleado por la intransigencia, pues no son sino grupos de trabajadores) le obligan a cerrar su negocio (lo que no ocurre generalmente) y que eso no es democrático, hay que preguntarle: ¿y sí que es democrático amenazar a los trabajadores con la suspensión de su contrato si secundan la huelga? Por cierto, contrato precario en la mayoría de los casos…, sobre todo en los casos de los pocos jóvenes que tienen la suerte de tener un trabajo.

De modo que, ¿alguien me puede decir por qué es peor y poco democrático el “piquete” –grupo informativo de trabajadores- que informa, aunque se exceda en algunos casos -los menos- de la situación tan deplorable que vive el País y por qué se hace una HUELGA GENERAL que el empresario (apandado cuando las cosas van bien y llorón, zascandil y déspota cuando no van convenientemente) que coacciona, extorsiona, amedrenta, despoja de sus derechos, atropella, envilece, desprestigia, afrenta y “pone las peras a cuarto”, etc., para conseguir el triple de los beneficios que le pertenecen? Pues, no hay que olvidar y todo el mundo debe saber, que las grandes empresas españolas han aumentado sus beneficios en la última década un 73% -las que más de Europa- mientras los costes laborales sólo aumentaron en el mismo periodo un 3,7%, cinco veces menos que en la UE-15, los Estados más desarrollados; y, algo vergonzoso e intolerable que no se debería consentir, si hubiera, obviamente, lo que tiene que haber, como es que la tributación fiscal efectiva no supera el 10% (un tercio del tipo nominal del Impuesto de Sociedades) y que se ha reducido a la mitad en los últimos años. Y, por supuesto, de lo sectario del sistema de módulos de profesionales y pequeñas empresas o microempresas, mejor no hablar…, para no dañar sensibilidades.

Así pues, tenemos que estar todos en la calle el día 29 de septiembre. Haciendo caso omiso a informaciones manipuladas como la de un periódico –de los de mayor tirada nacional no deportivo- que manifiesta en su portada que el 73% de los trabajadores cree que no hará la huelga y más adelante añade que crece el malestar por la crisis y aumentan los que piensan que sería justa una gran protesta. Es decir, se contradice con tal malevolencia que raya, con perdón, en el “fascismo informativo” más descarado y partidista.

Sin titubeos. Hay que estar, porque, lo niegue quien lo niegue, los trabajadores hemos sufrido el engaño político y social del neoliberalismo enmascarado en una formación que se autodenomina socialista, pero que está muy cercana al fascismo de izquierda, al menos, en su comportamiento y proceder con la gente que peor lo está pasando, y que (como ya señalé en otra ocasión no hace mucho) ha traído a la sociedad: desazón, humillación, impotencia, injusticia contributiva, una carga impositiva imposible de soportar, indefensión, miseria salarial y reducción progresiva del poder adquisitivo, iniquidad, indolencia, desconfianza, saqueo de bienes en la legalidad, canonjía desmesurada, anarquía cívica, desarrollo de la burrología, desprecio por la educación y la cultura, abandono juvenil (cualquier niño o niña de 12 años se puede emborrachar donde les plazca, a la policía municipal encargada de evitarlo le importa un bledo), manipulación de las conciencias, ocultación en los medios de difusión (muchos alcahuetes pagados) de la más mínima opinión contraria a sus procederes, intolerancia con quienes no comparten sus ideas y proyectos de despotismo, un enjambre de mercachifles avispados y otro de políticos olímpicos del cardhu, derroche propagandístico (Goebbels era un amateur al lado de los “cerebros” del Gobierno, y no digamos ya al de los “talentos” de la Junta de Extremadura), el mismo número de políticos para una población de 46 millones de habitantes que para una de 300 millones, POBREZA…, y pavor por el futuro de nuestros hijos.

En consecuencia, servidor, con perdón pero sin miedo a los “fantasmas”, lo tiene muy claro: ¡a la calle y “grupo informativo”!

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