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La última del PP
Mario López
Bueno, los miembros y "miembras" del PP no paran de darnos el espectáculo, como diría mi bisabuela Paz en tiempos de Marcelino Menéndez Pelayo (cuando aún el pétreo sillón que da asiento a la figura escultórica del insigne pensador cántabro no se erigía cual ordenanza en el vestíbulo de la Biblioteca Nacional de España).
La última, el galáctico fichaje de Esperanza Aguirre, Jesús Neira, borracho como una cuba y haciendo eses con su flamante BMW por las calzadas de la Comunidad de Madrid. Enfrentose el maromo a los números de la Guardia Civil que pusieron cerco a sus andanzas. Justificó el cazurro su melopea en la reacción de un medicamento que entró en contacto con el alcohol que había ingerido en casa de unos amigos; medicamento que, al parecer, posee la capacidad de convertir el agua en vino, como Cristo en las bodas de Caná. Media copa de vino y otra de licor, cantidad suficiente para dar positivo en el control de alcoholemia, es lo que alegó el ínclito profesor en su defensa. Y, lo peor de todo, el presidente del Observatorio no llegó a observar que tenía un moco lo suficientemente considerable como para impedirle conducir el Scalextric. Desoyó el consejo de Steve Wonder: "Si bebes no conduzcas". Abrazó la causa del presidente de la FAES, señor de Perejil: "¿Quién me va a decir a mí las copas que puedo beber yo?" Ahora, la lideresa condesa consorte de Murillo va a tener que desplegar esa prontitud e inmediatez tan suyas para poner a buen recaudo a ese pobre descerebrado que un buen día se creyó don Pelayo y, borracho de soberbia y alcohol, dejó a sus paisanos, propios y extraños, petrificados de estupor con su pavorosa estulticia o idiocia, como venga más en gana a cada cual.
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