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Muerte de un campesino
Mario López
Acaban de enterrar a un campesino en Venezuela que murió a consecuencia de una larga huelga de hambre. Huelga que emprendió en protesta por habérsele sido expropiada su tierra. Trescientas hectáreas. Trescientos campos de fútbol. En fin. El gobierno bolivariano presidido por el presidente Hugo Chávez (elegido democráticamente aunque haya quien se lo niegue), tiene entre sus prioridades la supresión de la miseria y el reparto de la tierra para que la gente pueda vivir de ella.
Trescientas hectáreas. Trescientos campos de fútbol. Un campesino venezolano puede vivir del fruto que le da una parcela de tres mil metros cuadrados. Con una hectárea, podrían vivir treinta familias. Con trescientas hectáreas, nueve mil familias. En fin. Que hay por ahí gente que es capaz de morir de hambre por defender para sí solo lo que da de comer a nueve mil familias o, lo que viene a ser lo mismo, unas cincuenta mil personas. El campesino que se creía valer por cincuenta mil personas se ha convertido en el mártir de la oposición venezolana. Pues que cada uno saque sus conclusiones, y luego hablamos de democracia.
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