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Etiquetas:   Paraguay   Política   -   Sección:   Opinión

Horacio Cartes o la pesadilla de Zuccolillo

Habituado a marcar la agenda mediática y política del Paraguay, Zuccolillo es incapaz de digerir la realidad de haber sido desplazado por Horacio Cartes
Luis Agüero Wagner
@Dreyfusard
domingo, 26 de febrero de 2017, 12:49 h (CET)
En una de sus famosas novelas, el escritor irlandés James Joyce pone en boca de uno de sus personajes la idea de que la historia es una pesadilla que todos deseamos despertar. Es evidente que Zuccolillo, otrora dueño de lo que en Paraguay se debía decir y lo que debía callarse, no puede despertar de una pesadilla llamada Horacio Cartes.

Horacio Manuel Cartes Jara es descendiente de un vicepresidente del Paraguay, Juan Antonio Jara, hombre de letras educado en Paris, quien acompañó al general Bernardino Caballero como vicepresidente de la República durante el periodo 1882-1886. Este antepasado del actual presidente del Paraguay, también ocupó la titularidad de varias secretarías de Estado (Relaciones Exteriores, Justicia, Culto e Instrucción Pública y Hacienda), además de haber sido fundador de uno de los partidos políticos históricos y tradicionales del Paraguay.

Juan Antonio Jara se casó con Marcelina Martínez, y su hijo Tomás Antonio Jara Martínez se casó con Dalmacia Lafuente. De ese matrimonio nació Elva Jara Lafuente, quien se casó con Ramón Telmo Cartes Lind, siendo ambos los padres de Horacio Manuel Cartes Jara. El hermano de Elva, Germán Jara Lafuente, se casó con Avelli, siendo hijo de ese matrimonio Arturo Jara Avelli.

Horacio Cartes, hijo y nieto de empresarios afortunados, nació en Asunción, el 5 de julio de 1956. Hizo estudios en los colegios Goethe, Internacional y Cristo Rey de Asunción, para posteriormente dedicarse con éxito a diversos rubros empresariales, entre ellos industrias tabacaleras, gaseosas y cerveceras, entidades cambiarias y bancarias, agroindustrias y ganadería.

Desde el principio, su aparición en el escenario político fue accidentada, dado que su proyecto político no se engendró en la prensa hegemónica ni en las ONG inspiradas y sufragadas por embajadas extranjeras como es habitual en Paraguay.

Habituados a cogobernar la república desde los medios y el área de servicio de las embajadas, los capataces nativos fueron ganados por el desconcierto cuando el actual presidente de la república decidió materializar sus propios planes, sin que los titulares periodísticos le marquen la hoja de ruta como era costumbre.

Cuanto Cartes decidió exponer los logros de su gobierno a través de la prensa propia, los más acaudalados empresarios del país no lo pudieron digerir. Es que cayeron en cuenta que habían sido despojados del monopolio de la acusación, lo que le permitía decidir quién era corrupto y quien honesto, y los exoneraba de toda culpa en el desarrollo de los acontecimientos del país.

Un país, que por cierto, siempre describieron como un estado fallido pero donde ellos, cuales reyes Midas de la realidad, encontraban siempre negocios para hacer crecer sus inmensas fortunas.

Según consta en los documentos, los diarios ABC Color y Última Hora recibieron en el año 2008, US$ 5.545.333 de la Itaipú binacional solo por publicidad. Ese mismo año había llegado al poder Fernando Lugo, cuya candidatura habían apuntalado de manera firme con sus falaces titulares y venales espacios periodísticos.

Aunque el promedio de dinero entregado a estos exponentes de la “prensa libre” descendió a unos dos millones de dólares anuales, volvió a trepar a tres millones anuales durante el breve gobierno de Federico Franco.

El mayor pecado de Horacio Cartes, es haber destinado las montañas de dinero que recibían los dueños de diarios y radios de Paraguay, a financiar becas para que estudiantes puedan acceder a la universidad. Luego viene, en orden de importancia, la osadía de pretender que los gobiernos presionables y claudicantes que el Paraguay padece desde el final de la dictadura, se conviertan en reelegibles e independientes del discurso faccioso de los empresarios de la prensa.

Dijo un pensador que lo más placentero es salvarse a uno mismo con el simple despertar de una pesadilla. Desafortunadamente para Zuccolillo y sus secuaces, la pesadilla de la que intentan despertar no es un simple ensueño con fuerte respuesta emocional de miedo o terror, sino la misma historia.
Comentarios
Cúspide 28/feb/17    22:39 h.
Law Dreyfusard 28/feb/17    18:25 h.
Samir santiago pedrozo ledesma 28/feb/17    12:40 h.
Cesar Fabian Cabrera 28/feb/17    04:50 h.
Law Dreyfusard 27/feb/17    18:18 h.
Cúspide 27/feb/17    17:36 h.
Law Dreyfusard 27/feb/17    01:32 h.
Cúspide 26/feb/17    22:54 h.
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