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Etiquetas:   Lencería fina   -   Sección:   Opinión

Demonios sueltos en los platós

Teresa Berengueras
Teresa Berengueras
@berealsina
domingo, 5 de septiembre de 2010, 07:11 h (CET)
He dicho, y lo he escrito en esta columna, que el programa DEC que se emite los viernes por Antena3 TV me gustaba, era entretenido y la nómina de periodistas era encomiable y todos ellos eran profesionales de verdad, de los que contrastan, algunas veces les colaban mentiras y les enredaban pero eso forma parte de nuestra profesión. Cada uno de los profesionales que hemos visto durante siete años han estado casi siempre en su punto, ya sabemos que nadie es perfecto y que unos viernes unos estaban mejor que otros o bien con unos podíamos conectar mejor o peor, pero en general su trabajo era cuidadoso y encomiable teniendo en cuenta los personajes que se sentaban en la silla de invitados, la mayoría de veces personajes que sólo iban allí para soltar cuatro tonterías y llevarse crudito el dinero.

Los periodistas de DEC se desgañitaban para que con su trabajo los personajes vomitaran todo lo que anteriormente, en una entrevista previa, había recogido la redactora de turno. Todo muy en la línea de un programa de noche, de fin de semana y con toques de sensacionalismo. DEC hasta hace dos semanas era la hermana mayor de “Tómbola”. La pasada semana nos sorprendieron con la vuelta de su presentador Jaime Cantizano, a lo largo de los años ya hemos podido constatar que es un valor seguro, plató nuevo y decorado con otro color y con las sillas nuevas y con mayor número de ellas. El programa lo han cambiado, han empezado la temporada haciendo una “involución”, ahora DEC tiene dos partes bien diferenciadas, la primera sigue en la línea titular de hace siete años, ha cambiado una silla para entregarla a un personaje que se llama Charo Reina, una mujer que hace muy poco chillaba en otro plató demandando su espacio en el mundo de la canción y “chas” desde hace dos semanas la vemos ocupando una silla en donde antes se solía sentar y hacer su trabajo un profesional de la información. Esta ya fue la primera sorpresa, sorpresa para mal, hay sorpresas que jamás me gustaría ver en mi profesión y en otra silla está Parada, al que que conocí cogido de la mano de Chelo García Cortés cuando llegaron a Barcelona desde su Galicia natal.

A José Manuel Parada siempre le he considerado un hombre muy cercano, de hecho en los tiempos que conocí a la pareja (jamás se casaron, a no ser que lo hicieran por el rito gitano y no me enterara) mantuve con ellos una relación muy estrecha. Ellos trabajaban en Radio Miramar y yo en El Correo Catalán amén de colaborar en diversos programas de varias emisoras de radio. Coincidíamos mucho y nos ayudábamos, comíamos poco, nos pagaban mal y nuestras familias, al menos la mía, eran pobres de solemnidad. Parada se fue a Madrid y desde ese momento perdimos el contacto pero le tengo en una gran estima, su programa en TVE, Cine de Barrio, me entretenía mucho, hablaba de y con los personajes que él trataba y sabía bien como profesional lo que se hacia, la única espina negra que recuerdo de él , todos tenemos tantas, fueron esas imágines con Marujita Díaz en un barco, se equivocó pero en las dos noches que le he visto en este rebozado DEC ha estado muy bien, sabe hablar, es incisivo, no se anda por las ramas y sabe escuchar, cosa que tan pocos hacen en los programas de televisión, Estoy harta de no saber lo que están contando los unos y los otros. Ya sé que en muchas ocasiones es mejor no enterarse porque casi siempre no es importante, pero chillar por chillar y hablar todos al unísono es una falta de respeto para los televidentes, es de mala educación.

He visto que en DEC la primera parte sigue más o menos como antes, el juego informativo del “pim pam pim pam” sigue en plena vigencia, donde cambian radicalmente las historias es en la segunda parte a la que no sé si llamarla canalla, imposible o incongruente. Creo que todos estos adjetivos son muy suaves, han puesto un corro, que no es el de la patata precisamente, en donde cada silla la ocupa un personaje no profesional, esos personajillos que abundan en televisión desde que llegó Gran Hermano, programa del que casi todos ellos han salido del mismo con un lección bien aprendida: “No importa lo que seas, no importa lo que sepas hacer, lo que vale la pena es que hagas lo que hagas, bueno, malo o peor, siempre debe conseguir mantener tu silla en un plató”. Las negras enseñanzas de este programa del que Mercedes Milá se atreve a decir que es la “hostia” y que todos los sociólogos de este país deberían estar estudiando han calado hondo, el toco mocho, el no saber hacer nada, el ser capaces de hacer el montaje que sea aunque sea utilizando a una madre de 85 años, pisar a su mejor amigo ( no lo tienen, carecen de sentimientos), son bajos, mezquinos, mentirosos, engreídos, falsos, usurpadores de personalidad, ruines, vagos, prepotentes, descerebrados, irresponsables, amorales, insolidarios y añadan todos los adjetivos que deseen , los peores que encuentren para definir a esos tertulianos de pro.

Con ellos, mezclados como si fuera todo periodismo canalla han puesto profesionales de la talla de María Patiño, Gema López, Gustavo González y Antonio Montero, si yo fuera ellos, que es imposible, no iría a esas sillas, desde ya están condenados a ser insultados, maltratados y denostados y para un profesional de verdad, que ellos lo son porque lo han demostrado durante muchos años y no precisamente luciendo sólo palmito en un programa con buena imagen sino con datos, buscando en salas judiciales, en visitas a personajes, dando exclusivas y aportando fotografías únicas, debería ser motivo de vergüenza compartir trabajo con los personajillos que les han sentado a su vera. Pero a la cadena lo único que le interesa es el “share”, ¡qué lástima, Dios mío qué lástima¡ estos colegas se tienen que mezclar con lo peor de cada casa, ellos saben que sus informaciones, sus comentarios serán puestos en cuarentena y que de esas boquitas que destilan veneno no escucharán nada ni profesional ni agradable, tratarán de taparles, tratarán de liarles y tratarán de echarles a la calle.

Este viernes, con enojo, vi cómo Jaime Cantizano, del que intuí que tampoco está cómodo con los nuevos moradores de estas sillas de la segunda parte, le tapaba la boca a Patiño para que uno de esos dijera una imbecilidad. Ahora se trata de eso. Los profesionales del periodismo tienen derecho a trabajar, como todos los que somos profesionales, pero no siempre a según qué precio ni a cambio de que se carguen tu prestigio. De todos los que estaban sentados en estas sillas el pasado viernes nadie se ha ganado por méritos propios y honrados estar en ese plató, todos deberían estar en la cola del paro o haciendo otro tipo de trabajos, es lo que se merecen, su catadura moral es deleznable y creo que ya es hora de decir ¡basta¡ y los profesionales que estaban allí, compartiendo plató con los reyes del “frikismo” son los primeros que tienen que actuar para que alguien empiece a centrarse en esta desgraciada televisión que nos sirven cada día.

Me da rabia que esto haya sucedido en DEC y peor aún de la mano de Antonio Robles, un hombre que llevó a lo más alto un programa como “Sabor a ti”, nunca dudé de su profesionalidad hasta ayer, ¿ Antonio por qué juegas con estos seres insensibles? La pasada semana DEC ganó por dos décimas a “Sálvame de Luxe” su inmediato contrincante, este viernes perdió por tres décimas. ¿Eso importa?, la nómina de los nuevos personajes encarece el programa, algunos por ir serian capaces de pagar, la Asociación de la Prensa debe tomar medidas para que no suceda. ¡Fuera impostores¡ que Charo Reina cante, o cuente su pasado fascista en Fuerza Nueva, y si no tiene galas que se reinvente, pero no en una silla que debería estar destinada a un profesional de la información.

Y ruego encarecidamente a los profesionales que se tienen que mezclar con esa chusma que hagan un repaso a su vida y busquen si eso es lo que quieren para su carrera periodística. Imagino que ninguno de ellos necesita después de siete años ininterrumpidos de trabajo que se les mezcle con lo peor, eso no es trabajo, eso no es “curriculum” y eso no elogia a nadie, a María Patiño, la noche del viernes la vi contrariada, ella y los demás ya tienen bastante con descubrir que el personaje que está sentado delante es una “madame”, antigua prostituta, que les miente.

En la otra parte, en Telecinco, “Sálvame Deluxe”, con la nómina repleta de secundarios de baja estofa, lo mismo que el corro de DEC, invitaron al “Hijo de Satanás” un hombre que decía hacer trabajos, bajo petición, a gente conocida, aseguraba que en un período de 21 días todo lo que le pedían se convertía en realidad, contó que el padre de Jesulín, Humberto, le había pedido un trabajito para que su hijo se divorciara de la Campa para ver si así él podía seguir reinando en “Ambiciones, habló de que una periodista le había solicitado que mediante su “magia” Belén Esteban desapareciera de la TV, pero el “hijo de satanás” explicó que él sólo hacia trabajos blancos, nada de despellejar a nadie aunque la cifra que le pusieran sobre la mesa fuese cuantiosa, él sólo trabajaba en cosas buenas, lo hizo para separar a Jesulín de la Campa y ya vemos cómo sigue la pareja y no aceptó hacerlo a Belén Esteban porque le cae bien el personaje y eso era malo para el lucrativo negocio que desde hace muchos años tiene montado la de San Blas.

Luego Jorge Javier, empeñado en cada programa en desprestigiar a sus colaboradores, le pidió a este “satanás” increíble que dijera lo que veía en cada uno de los colaboradores allí presentes. La primera fue Lydia a la que dejó sin habla, nada bueno dijo de ella, la calificó de fría y poco clara, todos los demás eran maravillosos, incluso a Lara Rodríguez, a la que por todo lo visto en los programas de televisión por lo que ha pasado ha hecho gala de ser peor que el diablo, el “hijo de satanás”, supongo que en clara competencia, le dijo que en la vida lo había pasado muy mal, es decir que en “Sálvame Deluxe” está resurgiendo de las cenizas, lo mismo que a Rosa de Benito, que a Raquel Bollo y a Kiko Matamoros, al otro profesional del periodismo allí presente le dejó como que era un poco ingenuo.

Para suavizar y antes de irse le propuso a Lydia una ducha para quitarle toda la “mierda” que según él la afectaba y le impedía comportarse como un ser normal y no dar más puñaladas traperas. Antes en Sálvame tuvieron una buena ración de gente que se tiraba los trastos a la cabeza, la primera fue Raquel Mosquera que ha ganado un juicio a un fotógrafo y como si ese plató fuera un ring o una sala de juicio volvieron a enjuiciar, por no decir maltratar, al profesional que estaba allí sentado arrepintiéndose de haber asistido al programa. Después tuvieron una ración de una ex “gran hermana” que se sentó acompañada de su madre, asidua a todas partes, bien enseñada por esa hija sin pelos en la lengua ni prestigio ninguno, para enfrentarse a su ex marido, un pobre hombre al que no se le entendía lo que decía por falta de dicción. Lamentable espectáculo.

Ya veo que la noche de los viernes se me ha puesto a tiro el dejar el televisor cerrado para cenar con amigos en casa, para leer, para salir a dar una vuelta, para hacer planes con mi Rafa o escuchar música. Este viernes hemos tenido ración doble de demonios, en Sálvame con el hijo de satanás y en DEC con todos los demonios que se fugaron del infierno y como en otros lugares de la tierra no tienen lugar posible anidan en el nuevo y ya desacreditado, por mi parte, corro impresentable de la segunda parte canalla de DEC, donde dejaron sentarse a un ser que maltrató a un minusválido en un programa de televisión, esta farsante debería estar fuera de cualquier programa en donde la comunicación, la buena educación y el saber estar fuera la norma común. Desgraciadamente esto no abunda en la mayoría de programas televisivos, pero una parte de la culpa de que sigan llenando la parrilla de la programación la tienen esos espectadores a los que les gusta el morbo que se les ofrece y que se siguen refocilando en la basura que entra cada día en nuestras casas por la pequeña pantalla. Con lo fácil que es apretar el botón del mando a distancia.

Tampoco puedo hablar bien de “Las joyas de la Corona” porque allí de modales cero, empezando por los profesores que en un afán de ser “estrellitas” ya han comenzado una gira por los programas para despedazarse entre ellos, los concursantes de Las Joyas son mucho más cuerdos que el equipo de profesores, mal que le pese a la Lomana, probablemente ella piense que el programa es la pera, pues no, querida, a esos chicos se les enseña a comer, a hablar, a vestirse, a peinarse, a maquillarse, todo eso está muy bien, pero está de más llevarles a la hípica, a comprar en la milla de oro cuando lo lógico y normal sería que a estos jóvenes aprendices de buenos modales y saber estar se les llevara a su entorno habitual y no a dónde no volverán a pisar en su vida.

A las “Joyas” se les lleva a un mundo que es para muy pocos, y, perdona Carmen, ya muy trasnochado, hoy en día señoras como tú y otras acuden a mercadillos para comprarse algunas “delicatessen” que en el ambiente habitual no encontráis ¿por qué hacen esto?, porque las divierte, porque si siempre acudís todas a los mismos sitios, sois como las monjitas de la caridad, vestidas, igual, peinadas igual, el mismo acento en el hablar, las mismas expresiones, las que se desmarcan tienen personalidad y son distintas. Las “joyas” merecen ser mejor tratadas porque aportan al programo todo lo que éste no les da, la frescura de la juventud, y es cierto que son ignorantes pero eso un programa de TV no lo soluciona, eso es una cuestión más compleja y que compete a la sociedad y al Gobierno. ¡Ah! otra cosa, Julián actuó en su plena libertad y podía o no contestar a las preguntas, con su actuación os dio donde más dolía, por eso le llamasteis prepotente y le pusisteis contra el grupo que quedó dentro, toda una falta de educación y orgullo herido por vuestra parte, de haber actuado así las “Joyas” os hubieseis llevado las manos a la cabeza. A fin de cuentas muchos ya sabemos quienes mejor os caen para que pasen a ser finalistas o ganadores. No es ningún secreto, desgraciadamente. Con la actuación del programa, y la tuya especialmente, estáis enseñando a esos jóvenes que la disciplina y el esfuerzo no sirven para nada y que en la vida triunfan la chabacanería y la ignorancia.

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