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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Tiros en la nuca?, pero ¿en qué país estamos?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 4 de septiembre de 2010, 11:28 h (CET)
He estado dudando sobre si hablar de la anunciada reforma del Código Penal; la previsible nueva “cacicada” del señor Zapatero, cuando se escuda en “el interés general” para justificar una presunta ruptura de la “caja única” de la Seguridad Social, destinada a satisfacer las exigencias del PNV para apoyar los PGE del próximo 2011, o si centrarme en el tema Catalán; por el que, finalmente, me he decidido. dada la extrema gravedad que entraña una noticia, aparecida hoy en la prensa, que hace sonar las alarmas que deben ponernos en guardia cuando se traspasa por alguien, sea partido político o sean ciudadanos individuales, la infranqueable línea roja que establece el límite entre lo permitido en una democracia y aquellos actos, palabras, omisiones, incumplimientos, atentados contra el orden constitucional y delitos contra las libertades y la integridad física de las personas; que trascienden al mero juego político permitido entre los distintos partidos nacionales, en su legítima aspiración a alcanzar el poder, en el sentido restrictivo de obtener la gobernación del país, pero siempre al servicio de los ciudadanos y respetando la legislación vigente.

No se puede calificar más que de gravísimas y muy preocupantes, las declaraciones de uno de los candidatos del partido del señor Laporta –el antiguo presidente del Barcelona –;un “criadero”, por lo que se ve, de políticos al estilo y semejanza de los Comités Antifacistas, constituidos con motivo del Levantamiento del 18 de julio de 1.936, quienes, bajo esta denominación, practicaron el fascismo al estilo estalinista, consistente en eliminar “expeditivamente” de su camino a todos aquellos que, a su criterio, no fueran de “fiar”; entre ellos, a todos los republicanos de derechas, los curas, las monjas y los cristianos que asistían a misa. De estos extremistas del separatismo, –consentido por ZP y alentado por el Tripartit –, dos de ellos, unos tales Rubén Novoa y Mercé Escarrá, pidieron en Facebook (una de estas redes sociales en las que se permite que se publique, impunemente, cualquier barbaridad sin que, por lo visto, exista legislación alguna que les paren los pies) “un tiro en la nuca para Albert Rivera”

Este joven político, abogado y un buen polemista, que preside “Ciutatans per Catalunya”, formación política de posicionamiento de izquierdas, pero firme defensora de la españolidad de Catalunya y de la libertad de la enseñanza del castellano, juntamente con el catalán, en todas las escuelas públicas de esta autonomía; se ha convertido en la china en el zapato para estos separatistas, que gobiernan al estilo dictatorial, propio del antiguo régimen comunista soviético, con la particularidad de que, el gobierno del señor Rodríguez Zapatero, en lugar de impedir que se violen continuamente los preceptos constitucionales, se impongan multas millonarias por rotular en castellano y se incumplan, sistemáticamente, las sentencias del TSJC por los mismos que tendrían la obligación de hacer que se ejecutaran; prefiere apartar la vista, hacerse el muerto y quitarle hierro al tema, con tal de asegurarse el apoyo de los catalanes en las Cortes de la nación.

No obstante, siempre los hay que, como el inefable señor Laporta ( que no se resigna a que se deje de hablar de él, aunque sea mal), para destacar, para mendigar un puñado de votos, para atraerse a toda la chusma y el lumpen de los más radicales elementos del separatismo catalán, los herederos de aquella Terra Lliure y del famoso grupo de los “maulets” ( Organización de la juventud independentista y revolucionaria de los países catalanes); no han dudado en permitir que, en su partido, se utilicen las mismas técnicas frente populistas, made in “La Pasionaria” que, no conformes con el ejercicio de la dialéctica en el Parlamento, se dedicaban a amenazar ( y en ocasiones ejecutar) a los parlamentarios de derechas, como fue el terrible caso del señor Calvo Sotelo, vilmente asesinado después de que se le hubiera amenazado de muerte, en el mismo hemiciclo parlamentario. Debemos decir que, este mismo señor Laporta, como suele ocurrir con semejantes elementos, parece que no reparaba en gastos cuando presidía el CF.Barcelona, porque se dice que se habría gastado más de medio millón de euros en jets privados (concretamente para visitas a Malí, Burkina Fasso, Marruecos, Senegal, Malaudi, India y Ecuador); y hay alguien que afirma que dejó, a su marcha del club, una deuda del Barça de 489 millones de euros.

Cuando se permite que este tipo de agresiones, verbales de momento, pero que entrañan un componente violento y de excitación de los peores instintos de las masas, en evidente que la democracia ya no funciona en España. El Gobierno de la nación se encuentra ante uno de los casos más evidentes de trasgresión de los límites permitidos a cualquier comunidad autónoma; los incumplimientos repetidos de las normas que nos fijamos los españoles, mediante la Constitución; el empecinamiento en desoír lo dispuesto por el TC y las artimañas para seguir aplicando los artículos que, el alto tribunal, declaró inconstitucionales ( en este caso con la colaboración del mismo presidente del gobierno español) constituyen pruebas suficientes, indicios más que justificados para hacer uso del procedimiento establecido en la misma Carta Magna para que se les retiren, al gobierno autonómico, sus prerrogativas y la administración, gobierno y transferencias que se les habían confiado, que deberían regresar a la tutela del gobierno central.

Claro que, teniendo en cuenta la, más que evidente, complicidad del señor ZP en este affaire y el interés que, en todo momento, demostró en favorecer la aprobación del Estatut catalán; hasta el punto de decirles a los del Parlament catalán que: él aceptaría “cualquier Estatuto que ellos le presentaran”; promesa que puso en práctica, al poner todo su empeño en que, en el Parlamento fuera aprobado, sin aceptar la más mínima enmienda de la oposición que lo recortase; todo ello, en el ejercido de la más absoluta irresponsabilidad, si se tiene en cuenta que, la pretensión de los nacionalistas era colar, a través del fárrago del articulado de la norma, aquellas aspiraciones que sabían, positivamente, que vulneraban la Constitución española. Es evidente que, en todo este trámite, existía algo más que un tufillo a prevaricación. En efecto, podríamos pensar razonablemente que existían suficientes indicios, en el proceso de la tramitación del Estatut, de irregularidades, presiones sobre las personas encargadas de su revisión e intervenciones directas de personalidades socialistas para que, aunque fuera con calzador y pese a la evidente inconstitucionalidad, como se ha demostrado posteriormente, de parte de su articulado –muchos estamos convencidos de que, el TC, se quedó corto en sus recortes y se dejó en el tintero artículos de más que dudosa constitucionalidad, no sabemos si, por influencia de las amenazas procedentes del Tripartito catalán, por las presiones del Ejecutivo o por la imposibilidad de que, las dos facciones de magistrados que intervinieron en su estudio, lograran ponerse de acuerdo pese a los casi cuatro años que se tomaron para emitir la sentencia – que requerían una investigación; porque la sentencia, supo a componenda para contentar a ambas partes. Si España fuera una democracia comme il fault, si la corrupción no estuviera extendida a todo el sistema político, el pode judicial, fuera independiente y otras instituciones no estuvieran en la inopia; este tema se hubiera puesto ya en manos del tribunal competente para que decidiera si, quienes intervinieron en este oscuro proceso, cometieron traición a la patria al saltarse, a sabiendas, las reglas del Estado de Derecho.

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