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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Cuánto aguantaremos en la cuerda floja?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 2 de septiembre de 2010, 06:48 h (CET)
Quien no esté dispuesto a admitir que, España, está en el filo de la navaja y que, a Rodríguez Zapatero se le están acumulando gravísimos problemas debido a que, a la vez, ha pretendido engañar a los españoles, a su propio partido, al Ejército y a quienes pretenden sacarnos del atasco desde Europa, deberá darnos prueba de su postura. Por si faltara la guinda a este pastel de despropósitos, últimamente, se le están complicando las cosas con Marruecos, aunque pretendan quitarle hierro al tema. Tampoco parece que esté llegando la prevista recuperación económica, que se esperaba en Europa y los EE.UU., y que, contrariamente a lo esperado, no parece que se vea tan próxima como se pretendía hacer creer, en especial, para nuestra nación, que sigue endeudándose cada vez más, sin haber conseguido la reactivación de nuestro sistema financiero y económico, sin lo que, la posibilidad de conseguir que nuestro desempleo disminuya, se presenta como una utopía irrealizable. Cada vez, el gobierno del señor ZP, pese a los esfuerzos de sus ministros y de la colaboración de algunos miembros de su partido más fanáticos, como la señora Pajín, intenten evitarlo; se encuentra más solo y, si sigue sacando adelante algunas de las leyes que presenta en el Parlamento, más se debe al pago de chantajes, como está ocurriendo con el PNV y CIU, que al convencimiento de los que venden su voto a cambio de cuotas de poder. Todo ello, sin duda, está creando una situación de tensión que, por mucho que se intente ocultar, tarde o temprano, acabará por estallar como, en su día, estallo la famosa burbuja inmobiliaria.

De hecho, el descontento se está empezando a explicitar. La gente ya no se cree que nuestras fuerzas en Afganistán estén cumpliendo con una función meramente de paz, como se vendió por nuestro Ejecutivo, cuando se quiso saber el motivo de que se mantuvieran en aquel país, cuando se había producido la espantada de Irak. Los esfuerzos de una, desarbolada, ministra del Ejército hablando del 11-M, para explicar la presencia de una unidad de la policía civil, como es la Guardia Civil; a pesar de que su estructura interna tenga la misma contextura que la del resto del Ejército; no tiene por donde agarrarse cuando, lo que están haciendo nuestros oficiales en Afganistán, no es una misión policial, sino que están entrenado a soldados oriundos en el manejo de las armas y en las tácticas antiterroristas; lo que, a la vista está, les está ayudando a ganarse la animadversión de los talibanes, que han visto en nuestras unidades de la Guardia Civil en aquellas tierras, a un enemigo más que ayuda a un adversario, al que ellos se están enfrentando. La prueba es que, entre los soldados que el gobierno de Kabul les envía a nuestros oficiales, para que los entrenen; ya se están infiltrando talibanes para aprender también las tácticas que se van a utilizar contra ellos.

Los ataques que recibió el recinto que defendían nuestras tropas, una vez se produjo el asesinato de nuestros dos oficiales y del traductor; tampoco puede considerarse como una mera manifestación de protesta espontánea; porque, según el comunicado emitido por fuentes del Instituto Armado, aparte de reiterar que el asesinato estaba decidido de antemano por los terroristas, se afirma que: “Nos querían matar de forma humillante lapidándonos como hacen con las mujeres adúlteras”, y comentan que los asaltantes que intentaban apoderarse del recinto, donde estaban acuarteladas nuestras tropas, lo hicieron, no con palos y banderas, sino disparando con armas de fuego, como lo atestiguan los casquillos que se recogieron una vez fue rechazado el asalto. Para más INRI, resulta que la base en la que se habían instalado los guardias civiles resultó que había sido anteriormente abandonada por otras unidades de las fuerzas internacionales, precisamente, por carecer de las debidas condiciones de seguridad. Pero es que, el descontento dentro de la Unión de Oficiales de la Guardia Civil Profesional, ha llegado al punto de pedir la salida de la Guardia Civil de Afganistán, al mismo tiempo que cargan contra Zapatero por no haber evitado una tragedia que se veía venir y que, sin embargo, por agradar a Obama, no se quiso evitar. Se critica al Gobierno de que, los enviaran a zona de guerra, cuando lo previsto era que, la Guardia Civil, interviniera en una situación de posguerra puesto que no estaba preparada ni militarmente ni armamentísticamente, para intervenir en un conflicto armado.

Tampoco parece que el Gobierno esté dispuesto a aclarar lo que ha sucedido de verdad en el caso de los cooperantes catalanes cuando, absurdamente, siguen negando que se haya pagado rescate alguno por ellos; sin querer informar en el Parlamento, la sede de la representación de la soberanía española, utilizando trampas dialécticas y argumentos absurdos, propios de aquellos que pretenden mantener sus chanchullos fuera del conocimiento de los ciudadanos. Por si faltara algo, nos están llegando alarmantes noticias de maltratos infringidos a nuestros compatriotas, en territorio marroquí; como les sucedió a 14 españoles que fueron arrestados en El Aaiún, capital administrativa del Sahara Occidental, por protagonizar “una manifestación en apoyo del pueblo saharauí” Al parecer, la policía marroquí, agentes vestidos de paisano, les propinaron una tanda de patadas y puñetazos que provocó que, dos de los españoles, tuvieran que ser atendidos en un hospital. Seguidamente, la policía los metió en furgonetas y se los llevó a la comisaría central de El Aaiún, donde se los informó que la policía estaba actuando bajo las órdenes del Procurador general del Reino de Marruecos. Se dice que van a ser deportados aunque, entre tanto, estaban en “arresto domiciliario” en la sede de el Casa de España de la antigua colonia española. Ni la embajada española les da garantías de su seguridad ni, al parecer, ningún miembro del Gobierno se ha tomado la molestia de interesarse por ellos. ¿Recuerdan la que armaron en la frontera de Melilla los activistas que insultaron a nuestra policía, alegando malos tratos? El Gobierno pidió perdón por ello, sin informarse de lo sucedido por medio de nuestras autoridades., Rubalcaba desdeñó entrevistarse con ellas. ¿Pedirá ahora explicaciones, por estos hechos contra nuestros ciudadanos, a las autoridades de Rabat? O ¿volverán e meterse el rabo entre las piernas para “no perturbar el plácido reposo del señor Mohamed VI”?

Se acerca el otoño, se acaban los empleos estacionales que han aliviado, transitoriamente, el desempleo de una parte de aquellos que estaban en él. Nada ha variado, los incrementos de PIB son raquíticos y mucho más si los comparamos con los de países que, como Alemania, han crecido en un 2’2% y sus exportaciones lo han hecho en un 30% respecto a las que registraron en el mismo periodo del año 2009. No parece que haya demanda de empleo, al menos la suficientemente amplia, para absorber a los trabajadores sobrantes, procedentes del sector servicios. Si el desempleo no disminuye de una forma adecuada, vamos a tener que seguir endeudándonos para poder atender los subsidios y las ayudas extraordinarias de los 426 euros mensuales a los que ya agotaron el derecho al subsidio. ¿Hasta cuándo puede seguir esta deriva y hasta cuándo en Europa van a seguir esperando que nos recuperemos? y, algo importante, ¿hasta cuándo va el BCE seguir comprándonos nuestra deuda a costa de las aportaciones del resto de países europeos? Cualquier desequilibrio que pueda afectar a nuestro sector financiero o a nuestra estabilidad económica, puede resultar el detonante para que se desestabilice nuestra armonía social y se quiebre, por la parte más débil, la de los sin trabajo, este orden que tantos años nos ha costado mantener dentro de los cauces de la sensatez y el orden. ¿Qué soy alarmista? Puede, pero no se fíen demasiado de la buena suerte.

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