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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

Redefiniciones británicas

Isaac Bigio
Isaac Bigio
jueves, 2 de septiembre de 2010, 06:47 h (CET)
La política británica siempre termina influyendo al mundo. Esto pasó con la revolución privatizante y neoliberal de Thatcher y luego con la tercera vía y el intervencionismo militar ‘humanitario’ de Blair. Hoy los 3 grandes partidos del Reino Unido se encuentran redefiniendo sus programas cuando en unas semanas deban entrar cada a uno a su congreso anual.

Estas modificaciones se dan tras que el laborismo terminó su gobierno más largo de la historia (13 años) y cuando, por primera vez en 7 décadas hay un gobierno de coalición, el mismo que es, por única oportunidad en la historia uno entre los conservadores y sus rivales demo-liberales contra los laboristas.

Los cambios que ambos operen afectarán a la política del que fuera el mayor imperio ultramarino de todos los tiempos así como a la Unión Europea y al mundo.

El laborismo se encuentra en una batalla entre dos almas, la cual está representada en la pugna entre los hermanos Milliband (Ed y David). Cada uno representa un pasado y un futuro diferentes.

Ed está ligado más al ala tradicional ligada a los sindicatos, la cual quiere un partido que retorne a sus políticas sociales. David refleja al ala ‘modernizante’ que quiere competir con los conservadores en ser el partido más pro-empresa privada.

Tras la pugna entre los dos hermanos subyace una entre los dos ex primeros ministros Gordon Brown y Tony Blair. Este último acaba de publicar sus memorias en las cuales acusa a quien le remplazó en el cargo de haber hecho perder el poder al partido al haberlo alejado del ‘nuevo laborismo’ para adoptar un discurso izquierdista que asustó a las clases medias. Sus detractores, en cambio, sostienen que, gracias a incentivar la lucha de clases, los ‘rojos’ no quedaron terceros en los comicios y que fueron los ajustes económicos y la guerra de Iraq quienes condujeron a que el laborismo enajene a sus bases sociales.

Mientras tanto los conservadores y los liberales buscan hacer algo que nunca antes han hecho: acercarse para confrontar al laborismo. Así el antiguo partido de la Thatcher habla de dar más libertades y se aleja del radicalismo antieuropeo y monetarista que tradicionalmente le caracterizó, en tanto que los liberales se mueven de estar a la izquierda del laborismo para convertirse en quienes acepten las nuevas restricciones a la inmigración y al presupuesto público de los ‘tories’ a cambio de ciertas reformas en el sistema electoral.

La batalla del laborismo es una entre quienes quieren una socialdemocracia mundial más apegada al centro y quienes quieren una que se recupere desde la oposición con una plataforma de reivindicaciones sociales.

Mientras tanto, el nuevo conservadurismo liberal va a influir en el resto del globo tratando de combinar políticas pro-derechos humanos y ecologistas con un derechismo económico moderado y con ‘compasión’.

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