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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

Nick Clegg

Isaac Bigio
Isaac Bigio
martes, 31 de agosto de 2010, 07:47 h (CET)
Una de las principales corrientes partidarias del mundo es el liberalismo, el mismo que tuvo como a una de sus creadores al Partido Liberal británico, el mismo cuyas raíces datan de 1678.

Sin embargo, este partido, que fue uno de los grandes arquitectos del mayor imperio ultramarino y de la revolución industrial que forjaron al actual mundo, tuvo su último periodo de gobierno en el Reino Unido al que va de 1905 a 1922.

Desde entonces hasta hoy nunca ha liderado a Londres. Sin embargo, desde el 11 de mayo de este año se ha producido un cambio.

Los liberales, pese a quedar terceros en las ánforas, se convirtieron en los que debieron elegir a cual de los dos grandes partidos apoyar para que gobiernen. El líder de ellos, Nick Clegg, determinó que por primera vez en la historia los demo-liberales harían una coalición con sus rivales conservadores.

Desde el 11 de mayo el ‘tory’ David Cameron es el primer ministro británico y su vice es el liberal Nick Clegg.

Debido a que Cameron se ha convertido en el primer premier británico que tiene un bebé apenas se posesiona en el cargo él ha pedido una licencia de paternidad por una quincena. Clegg, quien le ha remplazado en sus vacaciones, le substituye ahora en este periodo. De esta manera, cuando esta administración cumpla sus primeras 15 semanas de vida gran parte de éstas habrá estado liderada por el vice-primer ministro.

Clegg se ha convertido en el liberal británico más importante de casi las últimas 8 décadas. El aún no cumple 44 años y, al igual que Cameron y Boris Johnson, el británico más votado de todos los tiempos y alcalde conservador de Londres, comparten el ser tres cuarentones blancos de cuna rica. Clegg y Johnson, además, tienen raíces en los países más diversos.

Clegg es la primera persona que lidera un gobierno de la reina Elizabeth II que tiene una esposa y 3 hijos españoles y que, además, habla el castellano.

En los últimos 4 meses le he dirigido la palabra en 3 ocasiones distintas, siendo la última este viernes donde él se comprometió a ver si puede reunirse con la comunidad de habla hispana y portuguesa y a contemplar si nos reconoce como minoría en el censo. Me dijo que transmitiría nuestros saludos a su esposa.

Clegg se encuentra en una situación difícil. Su partido que, en muchos puntos, se hallaba a la izquierda del laborismo, ahora ha hecho un ejecutivo con los ‘tories’ que suben los impuestos al consumo y reducen mucho el nivel de empelo y de inversión social. El ha debido aceptar una política de recortes a la inmigración y de continuación de los programas de submarinos nucleares opuestos al programa de su partido.

Quien le precedió en el cargo de líder del liberalismo, Kennedy, dejó correr el rumor que estaba contemplando pasarse al laborismo.

Sin embargo, a cambio de esas concesiones, Clegg espera sacar al liberalismo de su limbo, modificar el sistema electoral británico para que s ele permita a su partido tener una representación cercana a la de sus votos y hacer que el conservadurismo evolucione desde el thatcherismo hacia una forma de derecha moderada y ecologista.

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