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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Seamos honestos con los impuestos

Ruth Marcus
Ruth Marcus
martes, 31 de agosto de 2010, 07:45 h (CET)
WASHINGTON - Fui muy dura con el secretario de la oposición en la Cámara John Boehner el otro día, y no me arrepiento, pero el Republicano de Ohio hizo una importante sugerencia digna de destacarse. Es relativa al tema cada vez más caro pero cada vez más esotérico del gasto tributario.

Es exactamente lo que suena -- programas de gasto que se disfrazan de bajadas tributarias. Durante las últimas décadas, el importe y el número de gastos tributarios se han disparado: el coste anual se acerca a los 1,2 billones de dólares, según el Center for American Progress. Por poner esta cantidad en perspectiva, eso representa la mitad de lo que recauda la administración a través del reglamento fiscal y el doble del presupuesto entero destinado al gasto administrativo no relacionado con la defensa.

Esta ampliación se ha producido en parte porque los colegas de Boehner han practicado con fruidición el gasto tributario nuevo -- después de todo son bajadas de los impuestos, y en virtud de la definición Republicana siempre son buenas -- que ellos denunciarían si se hicieran a través del gasto público directo.

Pero el gasto tributario, en tiempos recogido en el reglamento, es más difícil de eliminar porque no tiene que superar el trámite de la asignación presupuestaria. Es gasto público con piloto automático. Y dado que la mayor parte se estructura como deducción en lugar de como rebaja, el gasto tributario es más valioso para la gente acomodada, que paga impuestos indirectos más altos. Como ha señalado Maya MacGuineas, del Comité por un Presupuesto Federal Responsable, constituye una barroca política social subsidiar a multimillonarios que se compran segundas residencias.

"Tenemos que examinar largo y tendido la selva de deducciones, bajadas y mecanismos tributarios especiales en que se ha convertido nuestro reglamento fiscal", decía Boehner en su discurso al foro City Club of Cleveland. "Y, sí, hemos de reconocer que lo que en ocasiones Washington considera 'bajadas tributarias' son en realidad programas de gasto público mal disfrazados que amplían el papel de la administración en las vidas de los empresarios y los particulares".

Boehner citaba la ley de "modificación tributaria" que está superando el trámite del Congreso. "Esta ley lo tiene todo: la rebaja fiscal por investigación y desarrollo, excepciones fiscales destinadas a la industria del celuloide, ampliación y modificación de la rebaja fiscal al sector del acero, deducciones fiscales en concepto de entrenamiento de equipos de rescate en minería e incentivos fiscales a la inversión en el Distrito de Columbia", decía. "¿Son gastos importantes? Muchos sí. Pero simplemente seguimos adelante y los ampliamos todos de manera temporal -- y normalmente en el último momento -- para que Washington pueda seguir cortejando a las voces más claras en lugar de implantar las mejores ideas".

No puedo creer que esté diciendo esto, pero bravo, señor secretario.

Boehner ponía su dedo en la llaga de afrontar el gasto tributario: al margen de lo arcano de la rebaja fiscal, hay grupos de presión alineados para defenderla a cualquier coste. Su gasto tributario es la laguna de los grupos de interés. El mío es un derecho constitucional. Ni se le ocurra pensar en modificar mi: deducción por hipoteca, deducción tributaria estatal o local, deducción por donación, deducción tributaria por hijo, cuenta flexible de ahorro para la jubilación, deducción por seguro sanitario, ahorro para la universidad, pensión para la jubilación, programa de salud de la plantilla... bueno, ya coge la idea.

Está claro lo que habría que hacer con el gasto tributario. Ronald Reagan y un Congreso Demócrata lo hicieron cuando repasaron de principio a fin la legislación fiscal en 1986. Ampliar la base imponible. Podar la "selva" que con acierto condenaba Boehner.

Ya se convierta en el presidente de la Cámara el año que viene o siga siendo el secretario de la oposición, en esto tendría que insistir.

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