|
España y la paradoja
Mario López
Si hay un país que está marcado por la paradoja ese es España. La mayoría de su población está bautizada y casi nadie va a misa. Cuanto más beato es el español más blasfema. Se llama Fiesta Nacional a la lidia, cuando más del 80% de la población jamás ha pisado una plaza de toros.
Los españoles que defienden la sagrada unidad de la patria son los más acérrimos enemigos de las señas identitarias de sus pueblos. Este es el país del dime de que presumes y te diré de que careces, del dime de que se trata que me opongo, del a Dios rogando y con el mazo dando, del no por mucho madrugar amanece más temprano y, a la vez, del que a quien madruga Dios le ayuda. Quizá sea esa la clave de nuestro sino. Y ya se sabe que el sino del varón, cual el del pobre cabrito, es morir de chiquitito o vivir para cabrón.
|