Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Democracia inacabada

Wifredo Espina
Wifredo Espina
@wifredoespina
martes, 24 de agosto de 2010, 09:02 h (CET)
Estamos en una democracia inacabada. Formalmente y realmente. Y es la causa principal de nuestros problemas, estructurales como país y de convivencia ciudadana.

Democracia inacabada, fundamentalmente, por la escasez de demócratas de verdad. De ciudadanos respetuosos de la libertad de los demás, de la justicia con los otros y dispuestos a acatar las reglas de juego colectivo dictadas por la voluntad libre, responsable y claramente mayoritaria. Sin esto no es posible una democracia.

Democracia inacabada, también, por la inexistencia de una Constitución más abierta y suficientemente flexible para adaptarse a los signos claros de los tiempos, que es lo mismo que a las nuevas voluntades legítimas de modernización social, desconcentración y descentralización, sin perder la vertebración, necesaria para la buena gobernación, en el ordenamiento jurídico y en la mutua solidaridad entre ciudadanos y pueblos.

Y democracia inacabada, por no haber asumido bien las distintas instituciones, legislativas, judiciales y ejecutivas, en sus diferentes niveles (estatales y autonómicos), su papel esencial de ser parte integrante del Estado democrático de derecho, pactado, en circunstancias excepcionales, por los representantes de los diversos sectores y tendencias en su momento y amplísimamente refrendado por el pueblo soberano.

Los desafíos o insubordinaciones a los principios básicos constitucionales, por parte de las instituciones, que son piezas integrantes del Estado, son muestras claras de inmadurez democrática y de deslealtad jurídica. Llámense politización partidista en su funciones, amagos de declaración unilateral de independencia o colocarse ‘de boquilla’ “moralmente fuera de la Constitución”, que no es sagrada ni intocable, sino reformable y sustituible. Pero, no acatarla, mientras esté vigente, es sembrar el desorden jurídico y la confusión social. El camino del caos y de la rebelión.

Acabemos nuestra democracia inacabada. Empezando por asumir de verdad los valores democráticos.

Noticias relacionadas

hasta qué punto falla la vigilancia

Este artículo de opinión es el segundo de cuatro para analizar el fenómeno de los refranes

Cataluña intenta desprestigiar a España

¿Hasta qué punto falla la vigilancia?

Quebrantos delictivos

Si diluimos las normas, diluimos las leyes y diluimos los razonamientos; nos evaporamos como personas

Amnistía Internacional y los tres de Altsasu

La Doctrina Aznar

La dignidad de una generación

La generación de nuestros mayores es la que vuelve a alzar su voz para vergüenza de quienes callan
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris