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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

Un pirómano en Melilla

Pascual Mogica
Pascual Mogica
martes, 24 de agosto de 2010, 08:50 h (CET)
Por mucho que desde el Partido Popular quieran explicar y justificar la visita de Aznar a Melilla sus argumentos no encajan. Y no encajan porque se da el caso de que cuando Aznar fue a “defender” la plaza de Melilla la cosa ya estaba solucionada desde el día anterior.

Pero vamos a los motivos alegados por el PP para visitar Aznar, Melilla. Primero dicen que Melilla es de España y que Aznar podía estar allí perfectamente, vale, eso todos lo sabemos, pero ¿era Galicia España cuando lo del “Prestige”? Porqué lo del petrolero siniestrado fue muy gordo y muy lesivo para Galicia y Aznar se limitó a desplazarse a A Coruña donde estaba instalado el puesto de control de las operaciones para combatir las consecuencias de tan desgraciado suceso y solo estuvo un par de horas. No se desplazó a las playas llenas de chapapote donde cientos de voluntarios estaban trabajando duramente, retirando lo que desde el barco manaba, para darles ánimos, ni mucho menos visitó ninguno de las municipios afectados. El “machote” se acojonó y no tuvo el valor suficiente para dar la cara, con el fin de tapar el desaguisado que ocasionó su ministro Cascos, ordenando mandar el barco “al quinto pino”.

Alegan desde el PP que Aznar se fue a Melilla para defender a las mujeres policías. Conmovedor el detalle. El respeto y el sentimiento protector que Aznar siente por las mujeres lo podemos concretar en aquel gesto vejatorio que tuvo con una de ellas. ¿O es que ya nadie se acuerda de cuando Aznar devolvió un bolígrafo a una periodista y en lugar de dárselo en mano lo depositó entre sus mamas de la misma forma que se guardan en el bote que solemos tener sobre la mesa del despacho?

No, que no le den más vuelta desde el PP. Aznar fue Melilla a echar gasolina para apagar lo que ni tan siquiera era un conato de incendio. Fue a exacerbar los ánimos de los melillenses y a hacerse, como es habitual en él, el “machote”. Este sujeto es un “valiente” irreflexivo como lo fue cuando lo de Perejil, que se hubiera solucionado del mismo modo que se ha arreglado lo de Melilla: Por la vía del diálogo. La acción de Perejil fue una temeridad propia de un inconsciente que hubiera podido tener un grave desenlace y peores consecuencias. Hay que recordar la regañina del Secretario de Estado estadounidense, en aquel entonces, Colin Powell, cuando les dijo al Gobierno y Aznar y al marroquí que se dejaran de estupideces.

¿A que fue Aznar a Melilla si en sus manos no tenía ningún tipo de solución? ¿Es que se ha olvidado que ya no es presidente del Gobierno, ni tan siquiera el líder de la oposición, aunque siga siendo el líder del PP o al menos él así lo intenta? El no podía resolver nada. El fue a “chinchar” y a cabrear a los melillenses. Le faltó haber ido acompañado por Bush y por Blair. El trío de la bencina.

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