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Trinidad Jiménez, la candidata del presidente
Mario López
Ya se ha hecho oficial la celebración de unas próximas primarias para la elección de la candidatura del PSOE a las próximas elecciones autonómicas. En principio es una buena noticia, a pesar de que esté un tanto ensombrecida por la sospecha de venir forzada por la intromisión del presidente Rodríguez Zapatero en un asunto que a muchos les puede parecer exclusiva competencia del PSM.
Si las primarias estuvieran incorporadas como paso obligado a la designación de candidaturas para cualquier comicio, estas sombras de sospecha no existirían. Al parecer, en estas primarias que hoy se anuncian sólo concurrirán dos candidaturas: la madrileñista de Tomás Gómez y la presidencialista de Trinidad Jiménez. La insistencia de Rodríguez Zapatero en presentar a Trinidad Jiménez como candidata a arrevatarle el cargo a Esperanza Aguirre puede estar fundamentada en que le ve perfil suficiente para competir con la lideresa y en su actual responsabilidad al frente del Ministerio de Sanidad y Política Social, dos áreas en las que es especialmente mal valorada la actual presidenta de la Comunidad de Madrid. Hay un aspecto que quizá se les escapa a los dirigentes del PSOE: el madrileñismo de Esperanza Aguirre. No es un asunto menor, pues en un sector muy amplio de la población ha calado profundamente. Trinidad Jiménez es malagueña y no estaría de más que presentara una alternativa convincente al “madrileñismo gestual” de Esperanza Aguirre, si quiere ganarse a un público que se siente madrileño “a mucha honra” -eso sí, sin caer en el esperpéntico disfraz de pichi con el que nos abochornaron Sebastián y Simancas en su día-. Lo que sí parece bastante claro es que Tomás Gómez carece de perfil, por mucho que se lo haya currado durante estos últimos años en la oposición; oposición de la que los madrileños apenas hemos tenido noticia.
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